Los tiempos en que los “aprendices” andaban a la sombra de los jinetes profesionales parecen haber terminado. Por lo menos eso es lo que se infiere de los registros estadísticos de las últimas temporadas. Y la que está discurriendo, así lo confirma.
Sin incluir las carreras de anoche Alexis J. Moreno, Ameth González, José J. Sánchez, Armando Ayuso y Jeisson Fernández, todos con apenas seis meses en el negocio, figuraban en la lista de los diez grandes.
Moreno, es líder de la estadística general y está por debutar en Estados Unidos, mientras que González tiene más de tres semanas de estar actuando en el hipódromo de Calder, en La Florida.
Ante esta realidad, la interrogante que revolotea en las mentes de todos es si estos “jinetitos” ¿serán tan buenos como aparentan? o ¿Si lo profesionales están en crisis?
En nuestra opinión no es ni una ni otra. Los aprendices simplemente han tomado ventaja del descargo de libras que le permite el reglamento y de la falta de jinetes profesionales livianos de buena calidad.
Sobran ejemplos en los últimos años de jinetes que se han ido del país -y también que se han quedado- que después de perder el “handicap” de peso vieron apagado su destello. Obviamente, que también ha habido excepciones notables.
El punto es que la mala práctica de frenar a los muchachos cuando están en la senda ganadora, con la excusa de que puedan viajar como aprendices, lo que hace es que deslucir el espectáculo y enfriarlos.
¿A caso Baeza, Pincay, Velásquez, Solís, Cornelio y tantos otros necesitaron de la condición de aprendiz para demostrar lo bueno que fueron y que son? Claro que no.
Entonces, muchachos monten con ahínco, porque el que es bueno lo es sin necesidad de ventajas y ayuditas que al final de cuento no son más que “pan para hoy y hambre para mañana“.