A través de los años, el programa de béisbol de pequeñas ligas se ha convertido en el principal catalizador de peloteros para nuestro país.
Muchos son los jugadores que se han formado y luego han triunfado gracias a este sistema, razón por la que varias entidades públicas y privadas han decidido darle apoyo durante los últimos años.
Por ejemplo, ayer la Alcaldía de Panamá le entregó al Patronato Nacional de Béisbol de Categorías Menores (PANABECAME) un aporte de B/. 20, 000, como aporte para la continuidad de los torneos nacionales y para la preparación de los equipos que representarán a nuestro país en los diferentes torneos latinoamericanos que se avecina.
"El béisbol de categorías menores está rico de talento; sin embargo, a veces quedamos corto en recursos, y aportes como el que nos ha dado el alcalde Juan Carlos Navarro nos permite tener seguridad de poder proyectar y crecer", afirmó Guy Nachio, presidente del patronato.
No sabemos qué partido habrá visto don Alexander, pero no fue el que disputaron Panamá y Colombia, el miércoles en el "Rommel Fernández".
Cinco minutos, apenas cuando tuvo la pelota en sus pies Nicolás Muñoz, pueden contarse como válidos. El resto, fueron 85 minutos de pura Colombia.
Lo que no nos gustó, fue la anticipada disculpas "por si las moscas..", que hizo Colombia, diciendo que traían una "sub-25"(¿?). A la edad mencionada, ya los futbolistas han dado todo lo que saben, y es muy difícil que algún jugador sea llamado a una selección.
En el Mundial de Suecia’1958, Edson Arantes Do Nascimento "Pelé" con 17 años, fue campeón mundial, y gran figura con la escuadra brasileña.
En 1978, Diego Armando Maradona, ya jugaba en Primera División, y alternaba en la alineación argentina.
En España’1982, más joven aún, el norirlandés Norman Witheside con unos meses menos que "Pelé" también deslumbró. Y así, muchos más, mostrando sus edades entre 18 y 23 años. Así que lo de "Colombia Sub-25" no es disculpa.
Volviendo a la combinación panameña, hubo varios jugadores que han cumplido con ella, y ya no tienen más nada que hacer. Del mismo modo, que otros no han cumplido, sencillamente, porque no tienen nada para dar.