En mi entrega pasada, apenas retraté a Panamá Al Brown. Hoy, más que sumar datos sobre su biografía, sembraré inquietudes para hacerlo atractivo a los curiosos.
Panamá Al Brown fue un boxeador, sí, pero más que nada, fue un pionero. ¿Qué le impulsaba? ¿Qué? ¿De dónde venía la fuerza que le llevó, más de una vez y enfermo, a derrotar recios oponentes? Estas son las preguntas que, como hacedores literarios, deberíamos ponernos delante. Esto develaría la humanidad de prohombres y héroes hasta ahora poco conocidos.
Juan Gabriel Vásquez ha dicho que el escritor es el historiador de las emociones. ¿Qué emociones hay detrás de los hechos? Hablamos comúnmente de la invasión a Panamá, pero no hemos creado a los personajes que sufrieron la invasión a Panamá. En ese sentido, Joaquín Beleño, pese a sus carencias formales, avanzó en el sentido correcto. ¿Quién no recuerda a Atá, aquel negro que se creía gringo, que no sabía quién era o que no deseaba ser quien era?
Y no estoy hablando de bandos, que de eso el mundo sabe bastante. Estoy hablando de profundidad. Para superar las diferencias, Octavio Paz propuso una difícil, pero necesaria paradoja. No lograremos coincidir negando nuestras identidades sino profundizando en ellas, en cada una. Solo entonces cada ser humano, desde su parcela de realidad, podrá mirar a un mismo sitio sin traicionarse.
El haberse coronado como el primer campeón mundial hispanoamericano debería bastar para que Panamá Al Brown fuera una referencia nacional e internacional. Él es parte de la historia patria porque experimentó el ser panameño, pero es parte de la historia mundial porque se sumó al concierto del orbe. Este es un planeta idealmente impuro. ¿O no? Ya decía Torrijos – no solo en un sentido – que la pureza no existe. ¿Qué latinoamericano no es afrodescendiente, o tiene padres o abuelos españoles, chinos o italianos? No obstante, aún distintos, podemos aspirar a perseguir un mismo ideal. Y eso es lo importante.
Para quienes deseen conocer a más invisibles, les recomiendo echar un vistazo a la siguiente página electrónica: http://panamawide.homestead.com/cronologia.html. La página, de la que hablé un poco en la entrega anterior, está basada en un libro con el mismo nombre y reúne información valiosísima sobre el devenir panameño. La misma es el resultado del esfuerzo de Antony Mc Lean. Hasta el siguiente artículo.