Dos tenistas de esa isla caribeña conquistaron la final de sencillos para llevarse en la rama masculina y femenina el título de campeones. En la masculina se impuso Ryan Sweeting y en la femenina Jessica Sweeting. Los tenistas no guardan vínculos sanguíneos entre sí. Ryan Sweeting doblegó al dominicano Henry Estrella por parciales de 6-4 y 6-3 para convertirse en el monarca del Panamá Bowl 2004.
Ryan se impuso en las semifinales al japonés Kita Fumiaki con marcador de 7-6, 4-6 y 7-5.
Mientras que su rival de Dominicana, Henry Estrella avanzó a la final dando cuenta de Branco Kuzmanovic de Sebia y Montenegro en tres reñidos sets 4-6, 6-2 y 6-1. También tuvo como protagonistas a tenistas del área del Caribe, la puertorriqueña Bianca Gorbea y la bahameña Jessica Sweeting.
La representante de Bahamas requirió solo dos sets para vencer a su oponente, quedando las tarjetas con inscripción de 7-6 y 6. Gorbea pasó a la final dominando a la mexicana Thalía Barriga con un 6-2 y 6-0. Mientras que la hoy campeona pasó a la final derrotando a la también boricua Natalia Guevara con un 6-0 y un 6-2.
En nuestra entrevista hace una pausa, nos invade con su mirada aguda y con una fluidez admirable cuenta que en ese lado de Arraiján se fue reuniendo la gente que venía del interior, atenta a lo que se escuchaba a través de los radios transistores, y una especie de rabia e impaciencia se fue apoderando de las personas, al término que en un momento dado, su amigo con compañero de formula, blanco como un anglosajón, fue tenido por “gringo” por los presentes que tuvieron a punto de lincharlo.
Era una situación incierta –subraya- pero que cambió radicalmente cuando, a través de las emisoras de radio, la población se enteró que el Gobierno de Chiari anunciaba la ruptura de relaciones diplomáticas con Estados Unidos, y la denuncia de la agresión de un ejército contra un pueblo desarmado.
Fue como colocar al país en torno a un gobierno, en torno a un presidente, enfatiza.
Lo que Moreno Jr. ignoraba era que en esa unidad nacional él, un reconocido opositor al gobierno, ocuparía un espacio, jugaría una papel, que él expone hoy con cierta modestia, pero que sin dudas posee un alcance estratégico en la historia del país.
Lo sabría el 16 de enero siguiente, cuando el propio presidente Chiari lo convocaría a Palacio para hablarle de lo grave de la situación y pedirle que olvidarán sus diferencias políticas.
“El Presidente Chiari me llamó al Palacio Presidencial . Me indicó que ante la grave situación que vivía el país, era de la opinión que debíamos olvidar nuestras diferencias políticas del momento y me propuso que aceptara una de dos posiciones: a) embajador “at large” (itinerante) para visitar personalmente a los gobernantes de varios países de la América Latina, con el fin de exponer la posición de la República de Panamá ante el conflicto surgido , con miras a lograr el apoyo diplomático a la causa panameña , o, b) Embajador, Representante de Panamá ante la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington, D.C., (...) para plantear nuestra denuncia...”, narra este “embajador de la dignidad” en su libro “Misión a Washington”, presentado en diciembre del año pasado en la Biblioteca Nacional.
Usted tiene razón Presidente, hay que superar las diferencias políticas y pensar en la Patria, le respondió Moreno Jr. a Mandatario.
Fue el inicio de una jornada que se extendería hasta finales de enero. Lo que había comenzado en la Avenida de Los Mártires (en ese entonces avenida cuatro de julio) se había convertido en un duro forcejeo en la Organización de Estados Americanos donde Moreno Jr. denunciaba la agresión contra Panamá como una dura advertencia para la propia OEA.
Pero más allá, los sucesos del nueve de enero habían provocado una transformación radical en lo que hasta ese momento habían sido los reclamos panameños. Semblanzas: Qué sucedió realmente ese nueve de enero de 1964? MJM: Panamá dejó lo que se llamaba la política revisionista, es decir hasta ese día, cuando Panamá le presentaba a Estados Unidos una solicitud formal de establecer negociaciones para negociar un nuevo tratado que sustituyera al de 1903, la respuesta de EEUU inflexiblemente era: NO, lo sentimos muchos pero no podemos negociar un nuevo tratado, estamos dispuestos a discutir la aplicación y la interpretación de los tratados pero no a negociar un nuevo tratado.
La disputa se había situado en la OEA. En la noche del nueve de enero el Canciller Galileo Solís le manda una nota al secretario de Estados de EEUU, donde le dice que rompe relaciones con Estados Unidos y que denuncia a EEUU de Agresión, y le envía otro cable al Secretario General dela OEA, Juan Bautista Lavalle, que era el embajador del Perú, y le dice que invoca el Tratado de Asistencia Recíproca de Río (TIAR) y que convoqué una reunión del Consejo de la OEA para detener la agresión y exigir justicia.
Miguel Moreno Jr. partió hacia Washington después de sostener reuniones con el Presidente Chiari, con el Canciller Solís y con el Consejo Nacional de Relaciones Exteriores, organismo que le prestó gran ayuda a la Cancillería, que fue creado por el presidente Ricardo Manuel Arias Espinosa, y que integraban expresidentes y excancilleres.
Las instrucciones oficiales le indicaban que debía continuar las labores ante la Comisión Interamericana de Paz, exigiéndole a Estados Unidos que se comprometiera de manera formal a negociar un nuevo tratado, una situación que era aceptada por Estados Unidos.
Lograr que EEUU se comprometiera con esa posición era precisamente la misión de Miguel J. Moreno Jr. , y fue la que se consignó luego en la Declaración Moreno-Bunker, del tres de abril de 1964.
Curiosamente se firmó el mismo día en que el diplomático panameño cumplía cincuenta años. Recuerda que para esa ocasión Ellsworth Bunker, su homologo norteamericano, dijo al finalizarla sesión tres cosas: la primera que se había acordado no ofrecer discursos, la segunda, felicitar a Moreno Jr por su cumpleaños, y la tercera visitar al mandatario estadounidense.
De acuerdo con la declaración Moreno Bunker las negociaciones se iniciaron en el mismo mes de abril de 1964 en el gobierno del presidente Chiari, continuaron en el gobierno del presidente Robles con los proyectos de tratado denominados “los tres en uno” y culminaron con los tratados Torrijos Carter que se firmaron el siete de septiembre de 1977.
En virtud de estos convenios revirtieron a Panama todas las tierras que comprendían la zona del canal y Panamá asumió la plena administración del Canal de Panamá.
En el preámbulo de los tratados Torrijos- Carter se cita, como fuente de autoridad, la declaración firmada por Moreno y Bunker, y da cumplimiento al hilo conductor de una batalla que comprometió los esfuerzos de generaciones de panameños durante todo el siglo XX.
A sus 90 años Miguel J. Moreno Jr. proyecta una imagen serena, que expone y analiza esta batalla con rigurosidad académica, detallada, precisa, como si en los tomos de historia que acumula en su conocimiento, se resumieran el cariño y la satisfacción con que cumplió una misión que marcó el principio del fin de la colonia. Pritsiolas : Las leyes mordazas siempre serán una espada de Damocles sobre el periodismo. Se han derogado algunas, pero quedan otras, que aunque no se utilizan frecuentemente siempre existe la tentación de que algún funcionarios las aplique.
La penalización de la calumnia e injuria si obstaculiza la labor del periodista. En lo personal no creo que ningún periodista profesional pretenda deliberadamente calumniar a una persona. Se cometen errores como en todas las profesiones, pero hay la oportunidad de enmendarlo. Lo conveniente sería despenalizarla.