Panamá ya se ha sacudido las heridas y ha limpiado el polvo de sus vestiduras. Y es que hoy tiene al frente la enorme posibilidad de matar dos pájaros de un tiro: clasificarse a los octavos de final del Mundial de Futsal y, a la vez, dar el gran campanazo de la competencia eliminando al anfitrión de la justa, Colombia,
La Roja, que ocupa el segundo lugar del Grupo A con tres puntos, choca en contra de un quinteto colombiano ubicado en la tercera posición con tres unidades. El cotejo arrancará a las 8:00 p.m., misma hora en la que jugarán los dos otros integrantes de este sector, Portugal (líder) y Uzbekistán.
Y aunque en el papel el favoritismo de Colombia sobre Panamá es abrumador (las casas de apuestas pagan a $9.00 el triunfo istmeño y a $1.25 el cafetero), desde la prensa del país sudamericano se respira temor y presión.
La prensa apunta que Colombia "no tiene margen de error" y "tiene que salir a ganar como sea". También envían mensajes como "no podemos fallar" o que este es un cotejo en el cual van "por todo o nada".
"La presión es de Colombia. Vamos a mantener la identidad del juego panameño. Desde un principio valoramos que el juego ante Colombia sería determinante. Que gane el mejor", aseguró ayer Agustín Campuzano, entrenador del elenco canalero.
"No hay presiones. Estamos acostumbrados a jugar nuestros partidos eliminatorios de visitantes", expresó Daniel Atencio, meta escarlata.
A Panamá, un triunfo le aseguraría automáticamente su presencia en la otra ronda. De igualar, como mínimo, sería tercero de grupo, con un buen puntaje a su haber. Si cae, solamente un milagro le daría un boleto a los octavos de final como uno de los cuatro mejores tercer lugar.