Llegó el amarillo brasileño, ese que hace que miles de fanáticos panameños se deleiten; pero también llegó Portugal, ese de color escarlata con verde, que es capaz de tumbar a cualquier defensa a punta de goles, magia, garra y calidad.
Panamá, hoy día, tiene una marea amarilla. Es cierto, Argentina tiene sus seguidores, pero apoyar a la Canarinha es una sensación sin igual. Ayer, quedó demostrado, ya que las calles se paralizaron por 90 minutos. Todos querían ver al ‘scratch’, a ese onceno que despierta las pasiones de todos los istmeños.
La nota mala, le faltó el gol a Portugal. Lo positivo, la afición estuvo allí.