La selección Sub-23 de Panamá podría dar una "sorpresa desagradable" a los salvadoreños, cuando ambos equipos se enfrenten en el partido de ida de las eliminatorias olímpicas el domingo 5.
Cristian Villalta, cronista deportivo de El Diario de Hoy, comentó ayer a este medio -vía telefónica- que Panamá aprovecharía su mayor y mejor tiempo de preparación, para conseguir un resultado aceptable, que le permita liquidar la eliminatoria en el estadio Rommel Fernández el domingo 12, en el cotejo de vuelta.
"Hay mucho desorden en la Federación Salvadoreña de Fútbol, que preside Juan Torres. La selección fue convocada el lunes y entrenó a partir del martes para el compromiso dominical", aseguró Villalta.
La federación centroamericana está sumida en un escándalo por mala administración de 98 millones de colonos (11 millones de dólares). "Tienen dos semanas de dimes que diretes, que han colmado las expectativas de los salvadoreños", explicó.
"Esa problemática le ha restado interés al encuentro", dijo. El partido se disputará en el Estadio Cuscatlán, cuya capacidad asciende a 36 mil espectadores.
De acuerdo a Villalta, la delegación panameña arribó ayer muy optimista y "realmente con un tiempo de preparación mejor que el de nosotros".
El ganador de la llave jugará un cuadrangular que clasificará dos equipos para la ronda final.
Panamá, que cuenta con el aporte estratégico de Gary Stempel, tuvo partidos de preparación con equipos balanceados del área. Las victorias más importantes las consiguió ante Guatemala, en los dos juegos que sostuvieron, tanto en el hermano país, como en el Rommel Fernández.
Sin embargo, para el técnico de El Salvador, el brasileño Marinho, "Panamá tiene mucha fuerza y nosotros no podemos ir al choque".
"Será un juego difícil, tanto para ellos (Panamá) como para nosotros", consideró.
"Panamá juega con un 3-5-2, salen mucho al contraataque y se defienden muy bien, a veces hasta con 8 jugadores", evaluó.