@Edgonzalez29
No hay duda de que Hernán Darío El Bolillo Gómez se juega esta noche su partido más importante desde su llegada a la Selección Mayor de Fútbol de Panamá.
Hoy no hay en juego puntos ni trofeos ni condecoraciones, pero sí el orgullo, el honor; también la oportunidad más cercana que hemos tenido hasta ahora de empezar a saldar esa cuenta pendiente con El Salvador y su estadio Cuscatlán, escenario de una de las mayores pesadillas vividas en la historia del balompié istmeño.
Ganar este encuentro de preparación no representará tomar revancha, el golpe recibido en 2008 es casi incurable y eso lo comprueba el hecho de que, tras seis años, seguimos hablando de lo mismo. Para curar esa herida, aún no existe antídoto; una victoria, sin embargo, serviría para ayudar a controlar por un rato el sangrado.
Después de esa derrota ya han transcurrido seis choques en los cuales los salvadoreños no nos han podido vencer. Empero, esta es la primera vez que la Roja volverá a visitar el Cuscatlán y ya ha advertido El Bolillo que es una plaza brava.
Pese a esto, Panamá lleva una mejor nómina que el local para este duelo, en el que parte como el claro favorito.
Hasta el momento, Gómez, con el seleccionado istmeño, ya se ha medido a tres equipos centroamericanos y no ha perdido con ninguno (Panamá 2-2 Costa Rica; Panamá 2-0 Nicaragua, y Panamá 1-0 El Salvador).
Hay que señalar que El Bolillo ya sabe lo que es ganar en el Cuscatlán. Lo hizo en 2007, cuando comandaba al conjunto nacional de Guatemala. En ese entonces, su onceno doblegó a la Selecta por 1-0, en el partido por el tercer lugar de la Copa Centroamericana.