El olor a guerra ya se respira en todo el territorio panameño. En los pasillos de los gimnasios de boxeo de la ciudad capital sólo se habla de la guerra que protagonizarán Panamá y Nicaragua el próximo 28 de mayo en el Centro de Convenciones Vasco Núñez de Balboa del Hotel El Panamá.
Pero no será una guerra cualquiera. En el papel es el choque de dos promesas que no han saboreado lo amargo de la derrota en sus cortas carreras. Hablamos del panameño Gabriel “El Piolo” Dorado y el nicaragüense Oliver Flores, quienes intercambiarán metrallas en el choque estelar de la velada “Choque de invictos”, en el marco de la vigésima sexta convención anual de la Federación Internacional de Boxeo (FIB).
Para agregarle un ingrediente más de poder a esta refriega, ya se aprobó que estará en juego el título Latino de la categoría superpluma (130 libras) que avala la FIB.
Olor a nocaut.
Según los registros, tanto Dorado como Flores tienen el poder del nocaut en sus puños.
Dorado, quien tiene 20 años de edad, está invicto en nueve combates, con seis triunfos antes del límite. En su último compromiso (30 de abril) puso fuera de combate en el mismo primer asalto a su compatriota Alejandro Corrales en la Arena Roberto Durán
Por su parte, Flores no conoce la derrota en 14 pleitos, con 11 victorias por la vía rápida. El costarricense Carlos Varela fue el último púgil que saboreó el poder de sus nudillos, el pasado 4 de abril en Costa Rica.