Miles de damnificados despertaron ayer con pánico por una nueva réplica del terremoto que azotó el lunes la amplia región central cafetera de Colombia y ha dejado al menos 884 muertos.
La réplica de 3,9 grados de magnitud en la escala de Richter tuvo una profundidad de 30 kilómetros y se registró hacia las 01.05 de la madrugada (0605 GMT), informó el estatal Instituto de Investigaciones en Geociencias, Minería y Química, Ingeominas.
La réplica de la madrugada del viernes no provocó nuevos derrumbes, pese al deterioro de varias edificaciones.
En tanto, los socorristas redujeron sus labores de búsqueda y rescate en una aparente señal de que no hay más sobrevivientes bajo los escombros.
Acciones de pillaje, disparos y disturbios se produjeron en la ciudad colombiana de Armenia. Hay un número no precisado de heridos y cerca de cien saqueadores fueron detenidos por soldados y policías entre las ruinas del centro de esta ciudad de 300.000 habitantes.
Según EFE, algunos de los asaltantes de almacenes iban encapuchados y llevaban armas de fuego con las que dispararon a la fuerza pública.
La tardanza en la distribución de la comida originó ayer que cerca de 2.000 damnificados asaltaran el principal centro de acopio de la ayuda humanitaria en Armenia, gestionado por la Cruz Roja.
Los asaltantes acabaron con todos los alimentos, colchones y otros objetos que estaban guardados en un coliseo deportivo, después de desesperarse tras pasar toda la noche haciendo fila para recibir comida.
"Por los barrios no han pasado camiones, por allí no ha pasado el Gobierno, no tenemos nada, no tenemos agua", dijo un anciano que había llegado al centro desde uno de los barrios del sur de Armenia, los más pobres y donde la destrucción por el seismo fue total.
El terremoto dejó al menos 922 muertes, cerca de 4.000 heridos y 250.000 damnificados, según los últimos informes oficiales.
Después de cuatro noches sin recibir la ayuda humanitaria enviada desde Bogotá, vecinos de barrios como Santander, La Libertad y La Patria, en el sur de Armenia, salieron al centro para arrebatar la comida guardada en los comercios.
Entonces se produjo el saqueo masivo de almacenes de víveres y otros comercios, por miles de personas, algunas con el rostro cubierto con pañuelos o camisetas.
En medio de las ruinas del terremoto -y de réplicas que no cesan desde el lunes, el Ejército disolvió con disparos al aire y gases lacrimógenos a una turba que trataba de saquear un supermercado.
Los damnificados se organizaron entonces y esperaron de nuevo en fila ante la promesa de un coronel de que allí llegaría un camión con raciones de comida, según explicaron a EFE algunos de ellos.
Media hora después de formar, la gente comenzó a desesperarse, y cerca de allí grupos de asaltantes esperaban a que la fuerza pública se retirara para seguir con las acciones de pillaje.
El ministro de Defensa, Rodrigo Lloreda, calificó ayer el asalto de la bodega de la Cruz Roja de "incidente" y "minisaqueo", y aseguró que la situación estaba siendo controlada por la fuerza pública.
Los saqueos y los asaltos a viviendas no afectados por el terremoto comenzaron el miércoles, pero habían disminuido el jueves tras la llegada a Armenia del presidente colombiano, Andrés Pastrana.
El jefe del Estado aseguró ayer, poco antes de reanudarse los disturbios, que la tensión en Armenia, por la escasez de comida y agua potable, estaba "absolutamente controlada".
Pastrana ordenó el miércoles militarizar la ciudad y anunció que se harían presente 3.000 miembros del Ejército y mil más de la policía.
Además, se prohibieron el consumo de alcohol y el porte de armas, y se restringió la entrada y salidas de camiones de la ciudad para detener a los ladrones.
La Red de Solidaridad Social, entidad encargada de repartir las ayudas, dijo ayer que "la ayuda está llegando" a Armenia y demás poblaciones afectadas, pero que la magnitud de la tragedia es tan grande que "hay que tener paciencia".
Según admitió hoy el propio Gobierno, el retraso en la distribución de la comida se debe a la burocracia y al exceso control sobre las ayudas.
Sin embargo, la gente comenta en Armenia que se debe a disputas de los políticos locales por manejar la operación de emergencia para obtener dividendos políticos.