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Papeles con olor a Patria


Por una coincidencia, basada en factores históricos, Panamá enmarca en un solo mes, noviembre, sus principales fechas históricas. Eso motiva una serie de celebraciones, justas y merecidas que, a medida que pasa el tiempo, desafortunadamente, van alejándose de sus raíces y convirtiéndose muchas de ellas en otra cosa: en simple ruido, en oportunidad de lucir atuendos estrambóticos, en juergas, en promoción personal, en mercantilismo y en un sinfín de circunstancias que poco o nada tienen que ver con el denominado “fervor patriótico”, aunque se insista en tildar así a estos excesos.

Revisando antiguas revistas Lotería, y añejos documentos, he dado con varios papeles relacionados con nuestra independencia de España y el alumbramiento de la República, entre ellos una reveladora carta de Bunau Varilla a Manuel Amador Guerrero, escrita en 1904, un discurso de Mariano Arosemena, en 1867, en el que analiza las consecuencias inmediatas de la gesta independentista de cuarenta y seis años atrás, y muchos versos que nos muestran las significaciones del signo Patria, concebidos para ser declamados, escritos por plumas ya casi olvidadas fuera de los círculos especializados, cuando importaba saber cuál era el fundamento del patriotismo, y cómo llegamos a poseer lo que hoy llamamos “nuestra República”.

He de ceder el espacio de mi columna, durante el mes de noviembre, a esas otras voces que desde su lejanía temporal siguen motivándonos a saber qué es eso llamado Patria, cómo surgió la República de Panamá, y por qué se le dedican tantas fechas este mes.

 

Y ante esa primera pregunta se adelante la santiagueña Sofía Fábrega de López (1880-1950) para respondernos con este poema titulado “La Patria”:

La Patria es el terruño bendecido

donde vimos la luz al despertar,

 

donde recibimos los primeros besos

de aquel ángel hermoso, tutelar.

La llanura sin par, hermosa y fértil,

 

el arroyo que rápido serpea,

la casita feliz de mis encantos

el bello cielo, el aire que rodea.

 

El proscrito infeliz que vive errante,

en sus sueños la mira aparecer,

y evoca tiernamente los recuerdos

de aquel terruño que le vio nacer.

Y al ver aquella tierra tan lejana

que sus ojos jamás han de mirar,

siente partirse de dolor el alma

quisiera en las alas del dolor volar.

Por eso quiero contemplarte siempre,

morir bajo tu cielo encantador,

posar mi tumba donde fue mi cuna,

¡cubrirme con tu suelo protector!

¿Qué contestaríamos nosotros, si se nos hiciese esa misma pregunta? Quizás remedaríamos al poeta, periodista y reconocido intelectual Aizpuru Aizpuru (1882-1952) cuando expresó este canto:

“¡La Patria es el lugar donde nacemos,

La Patria es el rincón donde morimos,

la plegaria primera que aprendemos

la caricia postrer que recibimos!

Patria es el himno religioso y santo

que se escucha del bosque en la espesura

cuando tiende el crepúsculo su manto.

Patria es el nido de la selva oscura,

la primera ilusión, el primer canto.”

La próxima semana leeremos una interesante carta en la que Philippe Bunau Varilla. “nuestra ave negra” como le llamó Eusebio A. Morales, confiesa cómo se siente ante los panameños, a un año del surgimiento de la República. Feliz noviembre, y...

Que la palabra te acompañe.


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619434
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América