Deportes

Papeles con olor a Patria


Revolviendo papeles, decía el domingo pasado, vine a dar con unas páginas muy oportunas para estos días de noviembre, apropiados para obviar un poco el ruido, los excesos y las extravagantes vestimentas que son parte de lo que se llama ahora “fervor patrio”, que de fervor suele tener mucho, y de patrio casi nada.

El francés Philippe Bunau Varilla (1859-1940) es parte de la historia panameña, con un papel nada decoroso por cierto, pero ya bastante clavado en el inconsciente popular. Por muchas generaciones, los panameños crecimos detestándolo, aunque hay quienes defienden su papel, algo que no discutiremos aquí, porque no contamos con espacio, ni es ese el propósito. En cambio, sí me parece interesante verlo autocontemplándose ante la historia, en esta carta muy franca dirigida al primer presidente de la República, la que encontré en la Revista Lotería de noviembre de 1958.

“París, 7 de octubre de 1904.

 

Exmo. Sr. Dn. Manuel Amador,

Presidente de la República de Panamá

Gran y querido amigo:

 

No quiero dejar pasar el aniversario del 3 de noviembre sin enviar a usted la expresión de mi amistoso recuerdo.

Ese gran día que hemos preparado juntos y que se realizó gracias a su fuerza de alma y a su patriotismo ha sido el verdadero punto de partida de un nuevo periodo histórico de la tierra.

Los hombres que han quedado liberados por nuestra acción, las naciones que quedarán beneficiadas por la creación de la obra divina que realmente se realizó el 3 de noviembre de 1903, pueden hacer a usted o a mí justicia, o injusticia, qué importa.

 

No he trabajado ni usted tampoco por la gratitud o las recompensas. Qué importa comparado a la recompensa que el sentimiento interior, la convicción de haber prestado a la humanidad un servicio que ningún hombre podrá prestar, que tenga una importancia semejante, en los siglos próximos.

Esa convicción nos hace muy superiores a las manifestaciones que los ciegos que no pueden ver los grandes horizontes del porvenir de la raza humana y que no pueden interpretar lo que sucede, sino bajo el yugo de su pasión y de su ignorancia.

¡Ojalá que usted no conozca la amargura de la ingratitud de sus compatriotas que le deben tanto! ¡Ojalá que usted no tenga que sufrir de la envidia y de las intrigas de los malvados! Le conozco tan bien que no me hacen más daño y que espero sus heridas como una consecuencia natural del bien hecho.

 

Por eso no me recuerdo casi como si no hubiera existido la ingratitud de ese pueblo ístmico que no me ha mostrado la menor expresión de cariño y de reconocimiento por la lucha de más de veinte años para la obra del canal y triunfo que me debe.

Pero usted quedará siempre en mi corazón. Adiós, gran y cariñoso amigo”.

¿Ya ven? Bunau Varilla tenía su corazoncito, y echaba de menos nuestro cariño, cuando la República apenas cumplía un año. Por esos mismos días era que Eusebio A. Morales, en carta al presidente Amador, se refería al francés como “nuestra ave negra”, y el mandatario, por su parte, lo calificaba como “infame”.

El otro domingo compartiré con ustedes unos cuantos versos alusivos a las fechas que estamos conmemorando. ¡Viva Panamá!

Que la palabra te acompañe.


fecha edicion
old id
621871
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América