Dicen que lo último que se pierde es la esperanza. Y al parecer la sesión de la junta directiva de Equus Entertainment de Panamá, que se realizará hoy en un lugar y a una hora todavía desconocida, representa una nueva esperanza para la hípica y los hípicos.
Vaticinar los resultados del encuentro y la reacción que pueda exhibir el señor Wilson y sus acompañantes, sería un atrevimiento innecesario, pero no está de más hacer algunas consideraciones sobre las expectativas que tienen los dueños de caballos, los apostadores y los accionistas sobre lo que pueda acontecer.
El criterio general es que la inacción de la empresa en materia de mercadeo, publicidad e incentivos para los apostadores y dueños de caballos, constituyen los puntos flacos de la anatomía de nuestra hípica.
Se ha comentado con insistencia que habrá una "reorganización del personal ejecutivo", lo cual no es una iniciativa criticable, pero la transformación o estancamiento de la actividad dependerá, en gran medida, de la capacidad de inversión e innovación que exhiban los llamados a ejecutar las acciones.
Cualquier cambio debe venir acompañado de una decisión firme e irreversible por parte de Equus Entertainment, de invertir más dinero, en lo que pudiera ser un último intento por no perderlo todo.
Decimos por no perderlo todo, debido a que en las condiciones y circunstancias actuales, seguramente lo que le queda a la hípica como espectáculo y negocio es casi nada.
Supimos que la propuesta que se presentará a los directivos internacionales del grupo Equus es amplia y "revolucionaria". Eso es alentador. Ojalá que en un tiempo perentorio la comunidad hípica comience a sentir y ver los resultados, puesto que en las circunstancias actuales no creemos que la hípica esté en condiciones de soportar una deserción más, ni de los dueños de caballos y, mucho menos, de apostadores.
Esa "Nueva Cara" de la cual se habla mucho no debe ser el producto de un buen maquillaje, sino el resultado de una cirugía completa que nos permita percibir que estaremos de ahora en adelante frente a algo diferente y no ante la misma mentira vestida de verdad.
Es posible que al final del día resulten algunos "muertos y heridos", pero toda buena causa tiene sus bajas y oportunamente cada uno recibirá lo que en justicia les corresponde.
Estamos en un momento crucial y a decir la verdad, la decisión de los accionistas de presentar una propuesta de reorganización es perfectamente viable en estos momentos, ya que es mejor hacer algo que quedarse de brazos cruzados.
Al parecer van a hacer bueno aquella máxima popular que dice: ¡Para estar colgando, mejor en el piso!.