Las matemáticas son exactas, esto es tácito y sobreentendido. Julio César Dely Valdés dijo que la victoria para el partido de hoy ante Honduras no es de “carácter obligatorio”, aunque ayer, en un acto de rectificación, resaltó que ya era hora de sacar los tres puntos en casa. Lo cierto es que, en su subconsciente, “El Panagol” sabe que cualquier resultado que no sea el triunfo haría desfavorable la situación para Panamá en la Hexagonal de la Concacaf.
La Roja, que suma dos puntos, jugará su segundo partido en casa -el primero tuvo resultado de 2-2 ante Costa Rica- frente a un equipo hondureño que, al igual que los ticos, se sabe de antemano que es un rival directo en la pelea por el tercer y último cupo directo al Mundial Brasil 2014. Y si pretendemos por lo menos pelear por el repechaje, se necesitará un mínimo de cuatro triunfos, si nos basamos en la tendencia estadística desde que se instauró el sistema de hexagonal para el Mundial Francia 1998.
Otro dato importante es que, desde Francia 1998, los equipos que se han clasificado directamente a la cita cumbre del fútbol han logrado por lo menos tres triunfos en su feudo.
De ocurrir esta noche que los dirigidos por Dely igualen o, en el peor de los casos, pierdan, dispondrían de tres duelos más como locales, que serían, primero, ante un México enfurecido (7 de junio), y luego, ante Jamaica, (6 de septiembre). De local, la Roja cierra ante Estados Unidos (15 de octubre).
Un dato escalofriante, y sin ánimos de causar pánico, es que a ninguno de los próximos tres rivales (sin tomar en cuenta el de hoy) que recibiremos en el Rommel Fernández les hemos ganado en cotejos de eliminatorias disputados en territorio canalero. Lo más que les hemos arrebatado a los dos equipos norteamericanos y al caribeño es un punto.
Con los aztecas, en Juan Díaz, tenemos récord de una derrota y un empate: el 16 de julio de 2000, bajo el mando del uruguayo Miguel Mansilla, caímos 1-0, y el 30 de marzo de 2005, con Eugenio “Cheché” Hernández en el banquillo, igualamos 1-1 gracias al soberbio gol (una chilena de ensueño) de Luis “Matador” Tejada, actualmente en las filas del Toluca mexicano.
Mientras que ante Jamaica logramos un 1-1 el 9 de octubre de 2004, la última y única vez que los recibimos en rondas clasificatorias.
Finalmente, ante los Estados Unidos sumamos un punto tras finalizar el partido con marcador de 1-1 el 8 de septiembre de 2004. Ganar en casa, hacer valer la casa, hacer respetar la casa -como quiera usted llamarle-, es esencial para dotar de oxígeno las esperanzas de ir a nuestra primera Copa Mundial.
Claro, siempre hay una primera vez para dar el batacazo en suelo patrio. Solo arrojamos estos datos para que tengamos claro que un resultado que no sea el triunfo ante la selección catracha nos pondría las eliminatorias muy cuesta arriba, por lo que nuestro andar, desde ahora en adelante, tendría que ser casi perfecto para no entrar en el terreno de obrar milagros.
Además, está la desventaja de que tenemos que ir a buscar puntos (sin contar el duelo de hoy, quedan 21 unidades en juego) próximamente al estadio Azteca, bastión casi inexpugnable de la selección de México, y a los Estados Unidos, que puede meternos a jugar, al igual que hizo contra los ticos, en una “nevera”. Y faltaría visitar a Honduras -a los que sí les hemos sacado las tres unidades en su estadio- y a Costa Rica, a los que nunca -en fases clasificatorias- hemos golpeado en San José.
Por supuesto, estas son las eliminatorias, y está claro que para ir al mundial hay que sufrir. Al ritmo en que va esta Hexagonal se necesitarían 14 puntos, como mínimo, para entrar en la disputa por la clasificación. Esta fase final está nueva, pero si no alcanzamos la victoria esta noche, se nos podría poner vieja... y fea.