La grave crisis política en Perú se agudizó por un paro de transportistas de carga pesada e interprovincial, al que se unió ayer el gremio de transporte público en Lima, poniendo al país al borde de un caos económico y social.
Un paro nacional indefinido de camioneros, que llegó ayer a su octavo día, ha ocasionado el alza de los productos en los mercados y pérdidas millonarias en el rubro deseo de los combustibles y la reducción del impuesto selectivo al consumo (ISC) del petróleo, medida que el ministro de Economía, Carlos Boloña, consideró "inviable".
"Lo que en este momento las autoridades están haciendo es ignorar (el problema).Nuestra voluntad de diálogo es permanente y continua...nos sentimos con razón y la fuerza de la razón de nuestro paro es lo que nos mantiene", dijo ayer Alfonso Rivas, presidente de la Unión de Transportistas dueños de camiones en el Perú, en una entrevista radial.
Por lo menos 109 personas fueron detenidas ayer en la capital en acciones de protesta protagonizadas, según los organizadores.
En su mayoría los detenidos son transportistas del servicio público y camioneros que durante el día bloquearon, con piedras y troncos, arterias importantes en distintos puntos de la ciudad, informó por su parte la policía.
"El paro se acata masivamente en un 90%", dijo David Quintana, secretario general de la Federación de Choferes del Perú al subrayar que un total de 109 personas fueron detenidas en Lima por la policía que reprimió diversas marchas de protesta.
La paralización ha afectado severamente las actividades en Lima donde se advierte una notoria disminución de vehículos de transporte público.
Similar aspecto mostraban al menos diez ciudades del norte centro y sur del país, según informes regionales.