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Parque Omar: Ejercicio de ciudadanía para una ciudad sostenible

Proteger y mejorar su patrimonio natural y su infraestructura, ampliar sus capacidades


EL INICIO de las actividades que promueve el Despacho de la Primera Dama de la República para rehabilitar el Parque Omar constituye una importante oportunidad para avanzar hacia formas más sostenible de vida y desarrollo en la Ciudad de Panamá. El Parque Omar, en efecto, constituye el único gran espacio público para actividades recreativas y culturales de que dispone nuestra Ciudad. En su entorno se combinan zonas residenciales de altos, medianos y bajos niveles de ingreso, así como numerosas instituciones educativas, públicas y privadas, y una intensa actividad comercial, lo que constituye al Parque en un singular espacio de encuentro entre sectores sociales que normalmente no coinciden en los mismos lugares. Sus veredas permiten a un gran número de personas desarrollar ejercicios físicos indispensables para un estilo de vida saludable. Además, dispone de algunas instalaciones deportivas, y un sector de instalaciones recreativas para niños, para esparcimiento de numerosas familias, sobre todo en los fines de semana. El Parque, por último, alberga a la Biblioteca Nacional - la mejor del país - y cuenta con otros recursos para el desarrollo de actividades sociales y culturales.
Al propio tiempo, sin embargo, el Parque enfrenta desde hace mucho un proceso de deterioro que limita sus posibilidades de uso por la población. Esas limitaciones se expresan en senderos deteriorados, sin sombra ni luminarias adecuadas, lo que limita su uso en las madrugadas y atardeceres; en una cobertura arbórea deteriorada y en riesgo de pérdida por falta de mantenimiento planificado; en procesos de erosión y deterioro del suelo, y en la obstrucción y contaminación de los cursos de agua.
A estos problemas de deterioro físico se agregan los derivados de la ausencia de un plan de manejo correspondiente a las funciones sociales, culturales y ambientales que debería cumplir el Parque. Aquí se combinan la huella de diversos intentos de reforestación desordenada con las incursiones de iniciativas de jardinería privada en los terrenos del Parque; la presencia de remanentes ruinosos de instalaciones anteriormente existentes, así como de bienes e instalaciones deportivas, culturales y recreativas deterioradas, y una ubicua de presencia de desechos en el entorno. A este orden de problemas corresponde, también, la apropiación indebida de terrenos del Parque recientemente denunciada.
Así, en una ciudad caracterizada por el congestionamiento, el crecimiento desordenado y la falta de espacios públicos adecuados, la falta de atención adecuada al Parque Omar ha creado ya el riesgo de que se despilfarre un recurso de vital importancia para mejorar la gestión de nuestro ambiente urbano.
Por su ubicación, su extensión, la infraestructura básica de que ya dispone y su popularidad, el Parque Omar cuenta con todas las condiciones para convertirse en una experiencia de aprendizaje ambiental para la gestión urbana sostenible en Panamá. Por lo mismo, el aprovechamiento óptimo del potencial del Parque Omar debe ir más allá de la restauración de su patrimonio, para proporcionar a los habitantes de la Ciudad un importante recurso para aprender a manejar mejor su propio entorno, y a facilitar el ejercicio de sus derechos ciudadanos a una vida saludable en un ambiente seguro.
Lo anterior requeriría vincular las actividades recreativas y culturales que ya se realizan en el Parque con otras de combinen la educación ambiental con prácticas comunitarias de vida saludable, y estimular la participación social en la gestión de los ambientes urbanos. En este sentido, el plan de manejo que necesita el Parque, además de proteger y mejorar su patrimonio natural y su infraestructura, debe ampliar sus capacidades para servir a las necesidades de recreación, cultura y vida saludable de la población de su entorno, y promover la participación social en la gestión sostenible del ambiente urbano.
Los recursos fundamentales para la buena gestión del Parque Omar se encuentran en los organismos estatales cuyo mandato se vincula a esta tarea, y en las organizaciones educativas, sociales y empresariales que reciben beneficios de la influencia del Parque en sus áreas de actividad, como las escuelas y colegios, públicos y privados, y las empresas ubicadas dentro del área de influencia del Parque, que sin duda se verían beneficiadas en su imagen y en su entorno por la renovación de este importante bien público. A esto cabe agregar, además, la probada disposición de múltiples entidades científicas y culturales -como la Fundación Biblioteca Nacional, el Smithsonian Tropical Research Institute, y la Sociedad Audubon de Panamá - a ofrecer asistencia técnica y asesoría en tareas de tan evidente importancia para mejorar el ambiente y enriquecer la vida cultural de nuestra Ciudad.
Las tareas que requiere la transformación del Parque Omar en un centro de formación ciudadana para el desarrollo sostenible son muchas, y permanentes. Ya han sido iniciadas las más inmediatas, como la poda y limpieza de los árboles existentes, y la limpieza y mantenimiento de la infraestructura existente y los cursos de agua del Parque, con apoyo de diversas entidades del Gobierno nacional. Está prevista, también, la creación de un Centro de Fomento de la Cultura Ambiental, con recursos de la ANAM y asistencia técnica de la Biblioteca Nacional, dedicado a tareas de educación ambiental y formación para la gestión ambiental urbana.
Para consolidar estos logros iniciales, sin embargo, el plan de manejo que el Parque requiere tendría que contemplar otras tareas, como un programa de reforestación con especies nativas, que proteja el suelo, incremente la biodiversidad y haga más atractivo al Parque como refugio de las aves de la Ciudad. Sería necesario, también, un programa de actividades de fomento a la cultura ambiental, que contemple en lugar destacado el estímulo a la participación social y comunitaria en la gestión del Parque. De este modo, será posible hacer del Parque Omar una experiencia de aprendizaje ambiental para la gestión urbana sostenible en Panamá, y un modelo de asociación entre el Gobierno y la Sociedad para proporcionar bienes y servicios ambientales y culturales de alta calidad a los habitantes de la Ciudad de Panamá.
a) El Estado organiza y define todos los espacios. La sociedad suspicaz vs. una sociedad confuciano de alta confianza social.
b) La repartición de espacios políticos y económicos se otorgan según las reglas del juego muy definidas. La infamosa "palanca" en contraste con una meritocracia.
c) La política económica mercantilista. Nosotros defendemos el mercado local con ahínco, mientras que los japoneses practican que el mercado local es suyo y el tuyo también.
d) El consumismo: País que anhela el consumo de la última moda de bienes y servicios. El panameño tiende a consumir su salario y más que el ingreso familiar, mientras que los japoneses, que están a la vanguardia del consumo sofisticado, ahorran más que el 30% del ingreso familiar.
e) La educación es de suma importancia, La educación y superación son metas valorizadas pero, para el japonés es un asunto de honor.
f) El honor como valor. La hidalguía, nuestro legado, es un valor y tiene apariencias similares al valor del código del Bushido, pero no son iguales, porque:
  1. Generan características muy distintas: - la hora panameña vs. la precisión del reloj.

  2. La ética laboral panameña vs. la casi fanática productividad a todos los niveles.

  3. Somos alegres y dados a las fiestas y parrandas vs. vacaciones reducidas y pocos días feriados.

  4. "El juega vivo" vs. la comparación del alto nivel de honestidad.


El Resultado es la abismal diferencia en el desarrollo económico relativo entre Japón, país del primer mundo y Panamá, atrapado en vía de desarrollo, con una distribución de ingreso nacional más desigual del mundo. La razón del quintil del mayor ingreso nacional con la del menor es 41.8 en comparación al Japón de 7 a 1!
En su discurso del 13/02/03, el Presidente, planteó la tarea de construir un poder para transformar la sociedad y posteriormente, se ha comprometido aún más con que en este quinquenio la tarea es de sentar las bases de la transformación generacional, para crear una sociedad dinámica que se caracterizará por la movilidad social.
Llegó el momento de contar a ustedes los lectores una anécdota que espero sea ilustrativo del camino de la visión a seguir hasta el año 2025.
La vida es un viaje igual a transitar del tercer al primer mundo. Imaginemos que todos los panameños estamos en David e iremos al Estado de Nueva York. Vamos allá porque se asemeja un tanto a la estructura de los cuatro países de Panamá aunque N.Y. tiene: el país uno y dos son integrados; el país tres es reducido - gente marginadas históricamente y emigrantes recientes; el país cuatro es relativamente próspero, los últimos 20 años.
Algunos miembros del País Exportador irán en su propio avión. Mientras los acaudalados del segundo país irán en su avión propio los demás irán en carro propio o en bus expreso hacia a Tocumen rumbo a N.Y., aunque algunos tienen que fiar el boleto aéreo.
El país tres partirán caminando y habrán algunos que con su propio esfuerzo lograrán subir a la chiva camino a Tocumen y hay algunos que tomarán el bus expreso en Penonomé.
Para lograr estos objetivos tenemos que insertarnos exitosamente en el mundo globalizado, lo cual requiere de políticas públicas que amplíen, promocionen y profundicen el país exportador y exige la capacitación y educación adecuada y moderna dentro de los arreglos institucionales pertinentes.
El objetivo de la transformación social es crear la igualdad de oportunidades reales que tome en cuenta el rezago histórico porque no todos arrancamos de la misma gatera y el rol del Estado de desarrollo es ejecutar las reglas del juego que abran las oportunidades y provean el apoyo requerido para aminorar el rezago histórico de tal manera que todos pueden llegar al Estado de N.Y. Todos requieren una contribución distinta de parte del Estado de la Confianza y tienen que recibir una mano según sus necesidades de realizarse el viaje en el menor plazo posible según el bolsillo del Estado: queremos más ricos si, pero sobretodo queremos mucho menos panameños y por supuesto panameñas que vivan en el país tres y cuatro, ese es el Compromiso Generacional del 2025. El próximo lustro es de sentar las bases de lograrla.
Aquellos del país cuatro empezarán a caminar a Paso Canoa atravesando Centroamérica junto a la ruta larga y lenta hacia N.Y., aunque entre un bote y el trabajo en camino logre subir a un bus que acorte el tiempo de llegada.
Por supuesto algunos lograrán coger un bus expreso y hasta lograr una vez alcanzado la frontera Méjico-Tejas montar el ferrocarril expreso mientras los demás alcanza el sistema de bus en cualquier punto de la travesía dentro de los EUA.
Japón tomó cien años desde la nada para lograr el desarrollo pleno, Corea del Sur le tomó 65 años Irlanda parece ser que lo logrará en 40 y finalmente Singapur; nuestro reto es de lograrlo en igual o menor tiempo que el último. Lo tenemos a nuestro alcance si hay: claridad de visión, voluntad política y personal con la debida responsabilidad individual y colectiva con la igualdad de oportunidades reales descrita arriba.


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176301
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América