Es una incógnita para la mayoría de los apostadores, el porqué hay tantos equinos que exhiben un mal genio en el punto de partidas y por qué en la mayoría de las carreras las "largadas", distan mucho de ser "buenas y parejas".
Se ha vuelto una rareza apreciar en las competencias que se presentan en nuestro hipódromo, partidas en las que algún caballo no salga con desventaja o que se produzca algún movimiento tosco, que perjudique el mejor desempeño de otro.
A nuestro modo de ver, una de las causas es la demora infernal que se produce para dar la orden de partida y la consecuente impaciencia que se genera en esas moles de nervios, como lo son los pura sangre.
Si sumamos a eso, la torpeza con que son manejados muchas veces, entonces no se pueden esperar otros resultados que no sean los que hemos descrito.
Cada día son más las carreras internacionales que se presentan en nuestro medio, pero es como si no pasara nada. Aquí nadie recibe ni transmite. Los responsables de nuestra organización hípica han sido incapaces de emular el trámite expedido y sencillo que emplean los "gringos" para tener partidas justas.
No se explica que caballos que están en el ocaso de sus campañas, ahora hayan adoptado la "maña" de negarse a entrar al partidor o saltar bruscamente de una lado a otro.
¡Cuánto hemos retrocedido en ese aspecto!