El tema escogido no pudo ser más oportuno: Partidos Políticos, crisis y desafíos, en un evento al que concurrieron ponencias de expositores destacados, nacionales e internacionales, en momentos en que las expresiones organizativas por excelencia, de la democracia, parecieran enfrentar una de sus pruebas más difíciles: retomar la credibilidad de la sociedad que dicen representar, devolviéndole a la política su misión verdadera.
La misión de la APEDE esta vez, pareció adivinar el ácido cuestionamiento social a que están sometidas esas colectividades, y la reflexión, amén de advertencia inevitable, se presentó como la decisión de encender luces allí donde solo transitan hoy consignas sin contextos, favores y prebendas, formulismos y maniobras, sin que aparezcan por ningún lado los programas, proyectos o propuestas ideológicas, que caracterizaron otrora la vida de los partidos. Es como si a la política le hubieran vaciado el alma.
Quizás por ello, para el propio presidente Martín Torrijos, quien inauguró la cita, "Superar esa incredulidad es un gran desafío", porque -añadió- "...está claro que desarrollar la democracia con la participación de los partidos políticos es una labor constante y difícil, pero pensar en una democracia sin partidos políticos es realmente imposible".
Como señalara el Mandatario, el problema de centro radica precisamente en la incredulidad en que esos mismos partidos han sumido a la sociedad, al transformar la política en una toma y daca, sin más perspectivas que la del favor inmediato o el clientelismo político.
Aunque durante CADE 2006 distintos fueron los factores señalados como causas del desprestigio en que se encuentran sumidos los partidos políticos, los aportes realizados por Leopoldo Neira actuaron como factores concretos para entender la situación planteada por el tema central del evento.
Él dijo entre otras cosas que aun cuando las cifras del Tribunal Electoral revelan que cinco de cada diez panameños aparecen inscritos en partidos políticos, otros factores podrían poner en dudas que tal relación exprese la solidez de los partidos políticos.
"...a largo de más de 15 años -señaló- que Dichter & Neira hace encuesta políticas de manera regular, hacemos la pregunta: ¿Está usted inscrito en un partido político, es usted simpatizante o se considera independiente? Siete de cada diez panameños prefieren identificarse como independientes. ¿Tiene el termino independiente algo positivo especial o será que el cuarenta por ciento de los inscritos en partidos políticos no quieren o no sienten lo suficientemente identificados que prefieren optar por identificarse como independientes?
Al respecto una posición concluyente de Neyra, respecto a ciertas ideas que se hacen los partidos políticos es que inscripción en este país no es sinónima de votos seguros. Pero más aun, aquello de la insatisfacción con los partidos, que algunos han manejado inicialmente como categorías de análisis partiendo de las percepciones ciudadanas, Neyra lo presentó como dato.
"...siete de cada diez panameños señalaron que se encuentran insatisfechos o muy insatisfechos con el actual sistema de partidos políticos. Existe entonces un vacío, un hueco en el mercado que ciertamente se va a llenar de una manera o de otra.
La pregunta es -dijo- ¿Se llenará con los actuales partidos o estos le darán cabida a un nuevo y pujante partido que captando el malestar popular ofrece una nueva avenida de esperanza? Para mí la respuesta es obvia. Esto dependerá de la voluntad de renovación de los actuales partidos políticos".
Para el veterano abogado, luchador y ex-rector de la Universidad de Panamá, Carlos Iván Zúñiga, el desprestigio de los partidos encuentra en los totalitarios procedentes del período dictatorial y en la sociedad civil, sus principales detractores. Separa, sin embargo, las causas que llevan a unos y a otros a asumir tal posición, y tras señalar que se debe afinar esta política porque la democracia no existe sin partidos políticos, añade que otro factor que contribuye a esta situación lo son los privilegios hasta hoy intocables, que se logran por razón de la existencia de la vida partidista.
Zúñiga afirmó, entre otras cosas: El financiamiento de los partidos políticos por parte del estado no se justifica en una sociedad llena de privaciones. Las actividades sociales y la cotización de la membresía es la fuente tradicional del financiamiento de los partidos. Si se examinara en qué gasta cada partido la suma de dinero que eventualmente entrega el Tribunal Electoral, quedaría al descubierto el despilfarro burocrático de esos fondos. El pueblo no ve con simpatía esas erogaciones porque son fuente de corrupción. Sea elegido, sea alegado que el financiamiento oficial procura que los partidos no respondan al poder económico de unos pocos. Pero si se analiza objetivamente la realidad íntima de la mayoría de los partidos políticos, su financiamiento oficial no ha eliminado esa desventura patronal.
Entre tanto, tras reafirmar que no hay democracia sin partidos, pero al mismo tiempo no hay democracia ni partidos, sin ciudadanía activa, el conocido sociólogo Raúl Leis recordó que Si la democracia se percibe solamente como una expresión de tipo electoral, que es necesario que se haga y se reafirme, y no tiene la capacidad de incluir a la ciudadanía con cuota más grande de participación y de incidencia, entonces la propia existencia de los partidos, si no se relaciona con esa ciudadanía activa y de la democracia, sin esa ciudadanía activa, pierde legitimidad y razón de ser.
Leis pareció referirse a esa especie de cuerpo vacío que representan hoy muchos partidos políticos, sin membresía, ni debates; sin consultas o espacios de reflexión que permitan plasmar o concretar propuestas que conlleven una participación mayoritaria de la ciudadanía. El planteamiento de Leis sonó a advertencia, al propio daño que tal situación proyecta sobre la democracia.
A diferencia de la tesis del Doctor Zúñiga, que señaló a los totalitarios y la sociedad civil como los principales críticos de los partidos, para Leis hay un discurso de parte de la ciudadanía sobre la partidocracia, o sea el hecho de que el sistema de partido llega a dominar la sociedad de alguna otra manera; las decisiones, y se centran sin darle participación a otros sectores; y ese concepto de democracia secuestrada, o sea una democracia secuestrada por los partidos políticos que no da espacio, ni oxígeno a sectores que son diferentes.
Y es que para Leis, quien combatió la dictadura a lo largo y ancho de su existencia, los partidos muchas veces no son permeables a las demandas sociales y funcionan como máquinas electorales eventuales, sin programas políticos consistentes y desconectados de las necesidades y aspiraciones de la población que también percibe los partidos como dominados por las elites económicas y políticas, que en su visión son los que controlan las decisiones fundamentales de los partidos.
Pero la intervención del escritor y sociólogo colonenses, más que el balance inamovible de una situación dada, sonó a advertencia o llamado urgente cuando se refirió a la legitimidad de los partidos: Regreso atrás un minuto para algo que quería decir que es la legitimidad y la legalidad. El problema es cuando podemos llegar a una crisis de legitimidad. Cuando los partidos llegan a una crisis de legitimidad. ¿Qué es legitimidad? Es cuando la mayoría de la población considera que el sistema político es adecuado para sus intereses y aceptan que los que dirigen tienen el derecho a hacerlo y por lo tanto también "yo tengo que obedecer, a ese derecho". Pero cuando las decisiones de los políticos y los que están alrededor del Estado plantean acciones que la población siente que no son válidas, que no expresan sus sentimientos y sus propuestas, viene entonces una crisis de legitimidad, y cuando entramos a una crisis de legitimidad cualquier cosa puede pasar.
Y para sustentar ese punto de vista Leis llevó a tapete una experiencia reciente que enfrentó la sociedad panameña: Yo considero que con la Ley 17 del tema del Seguro Social, se llegó a un momento en que estábamos al bordo de una crisis de legitimidad. Muy cerca, ya no era el problema del seguro, ya la gente empezaba a irse más allá a plantear la legitimidad, es decir, que se vaya, que renuncien, etc. Entonces hay momentos en que las otras crisis se expresan entonces como una crisis de legitimidad que son unas crisis muy profundas y que generalmente puede dar lugar a una serie de salidas irregulares.
Entre los invitados a CADE 2006 figuraron también destacados políticos internacionales. Felipe González, entre ellos, y que en su intervención central citó tres puntos de agenda: Rescatar el concepto de la política, no separar la crisis de los partidos de la crisis de las instituciones y lograr más democracia para los ciudadanos más transparencia para eliminar las corrupciones y las corruptelas más previsibles en el proceso de tomas de decisiones..
La política, -explicó- en el sentido más noble del término, es gobernar, crear, no sólo garantizar la convivencia, sino ser capaces de ofrecer, de crear proyectos que identifiquen a la nación consigo misma, por encima de las diferencias de ideas, por encima de los intereses particulares, por encima de la legítima discrepancia.
Así lo manifestó al admitir que la política es la única disciplina donde un contrario goza liquidando al otro. Una ironía en la que insistió una y otra vez, como una forma de subrayar la necesidad de que los partidos, por encima de sus diferencias, logren consenso en aras de la nación, la democracia y el bienestar.
Rosevelt y el Harry Truman tienen una manga (ancho) de 252 pies (75 metros). El ancho de las esclusas en el proyecto propuesto por la ACP es de 180 pies (54.86 mts).
En la página 7 el informe dice que: "Principales Nodos del Comercio Mundial: Los
Megapuertos". "Expertos internacionales coinciden que en pocos años más se seguirán consolidando en todo el Mundo unos pocos Megapuertos, Load Centres o Centros de Carga... En el Pacífico Occidental sólo existe un Megapuerto... Es obvio para todos los expertos que el otro Megapuerto ´natural´a desarrollarse en el Pacífico Occidental es Panamá."
Lo que no se explica en el informe es que, con excepción de Singapur, los puertos mencionados (Hong Kong, Shanghai, Shenzhen, Busan y Kaohsiung) manejan principalmente carga local y que éstos se encuentran ubicados cerca de grandes centros de producción. Singapur es una excepción, dado que está ubicado adyacente al estrecho de Malaca, por donde transitaron el año pasado más de 50, 000 buques. Otro elemento que es excepcional en el caso del estrecho de Malaca es que no restringe la navegación en cuanto al tamaño máximo de buques que pueden transitar por dicho estrecho, situación que si existe en Panamá por las restricciones que impone el Canal actual.
El informe en la página 19 descarta la posibilidad de que la ruta por el Canal de Suez compita con la ruta por Panamá.
La ventaja relativa que ofrece la ruta por Panamá a la carga contenerizada, cuyo origen es Asia y su destino la costa Este de los Estados Unidos, no es grande. El deterioro en la confiabilidad del servicio por Panamá producto de las demoras y el congestionamiento que se producen al copar su capacidad, hacen que la ruta por Suez pueda ser más competitiva dado que por ella pueden operar buques de cualquier tamaño.
Mito de la Panacea: el documento deja ver que la construcción de un tercer juego de esclusas se presenta como la solución a todos los problemas sociales y económicos del país.
Lo que debe compararse son los indicadores económicos del país con el Canal ampliado y sin ampliar, lo cual expone una diferencia significativa dado que el Canal sin ampliar coparía su capacidad antes del año 2010 y deja de crecer. Los resultados de esta comparación se reflejan en el crecimiento/estancamiento de todas las actividades económicas que dependen del tráfico canalero.
Así mismo, el impacto económico de la ampliación se refleja en el continuo crecimiento del sector marítimo panameño.
El informe concluye con lo siguiente:
No es cierto ni está demostrado más allá de toda duda razonable que el Canal alcanzará su máxima capacidad de operación en el 2013...
No es cierto ni está demostrado que si no construimos el 3er juego de esclusas, el Canal dejaría de aumentar sus aportes a la Nación y se reducirían las posibilidades de aumentar los peajes.
No es cierto que en caso que el Canal no se amplíe, se anticipa que mucha de la demanda que no pueda ser atendida migrará hacia el Canal de Suez y el Sistema Intermodal de los Estados Unidos.
Todo pronóstico conlleva un nivel de confiabilidad que se muestra con escenarios optimistas, más probables y pesimistas. En cada escenario se calculan las probabilidades de que ocurran eventos o situaciones que pueden afectar las proyecciones y éstas se incorporan a los cálculos. La tendencia de la ACP es optar por pronósticos conservadores para evitar ser demasiado optimista en cuanto al futuro.
Prueba de ello es que la realidad ha demostrado que el tráfico está comportándose por encima del pronosticado. Las mismas preguntas se deben hacer a la inversa y así mismo se deben medir los riesgos y los costos que representan al Canal si no hacemos nada.
Los usos alternativos al excedente Canalero. Toda esta parte del informe parte de la premisa de que en vez de "endeudar" el país por $6,000 millones de dólares en la ampliación del Canal, se utilicen $1,600 millones de los excedentes del Canal en una serie de soluciones sociales.
En el Canal de Panamá se ha logrado hasta la fecha aumentar los precios por los servicios que ofrece mediante una propuesta de valor sustentada por un servicio confiable y seguro a sus usuarios. Estos aumentos han permitido que los resultados financieros hayan alcanzado porcentajes importantes de utilidad.
La ACP ha señalado que cualquier proyecto de ampliación se financiará con cargo a los peajes, y esto es así por cuanto la Ley 19 de 11 de junio de 1997, orgánica de la Autoridad del Canal de Panamá, en su artículo 75, establece que los peajes se fijarán conforme a tasas calculadas para cubrir los costos de funcionamiento y modernización del canal, que incluyan, entre otras cosas, los pagos al tesoro nacional y el capital para el reemplazo de la planta, expansión, mejoras y modernización del canal, y que los peajes y las tasas que fije la ACP tendrán en cuenta las condiciones de servicio seguro, continuo, eficiente, competitivo y rentable del Canal.
Se contempla que cualquier propuesta de la ACP mantendrá el aporte creciente de excedentes al Estado, lo que permitirá al Estado contar con réditos que permitirán realizar las obras sociales mencionadas en el informe y muchas más.
Un aumento de peaje para la ampliación del Canal podrá tener mayor aceptación por la comunidad internacional dado que el proyecto responde a la necesidad de aumentar la capacidad para mejorar la confiabilidad del servicio a mediano y largo plazo.
Sin un proyecto de ampliación, aumentos de peajes subsiguientes van a ser más difíciles en la medida en que se deteriore el servicio.
Por lo tanto es difícil que, de no hacerse el proyecto, la comunidad internacional acepte que se aumenten los peajes por un monto de las magnitudes sugeridas meramente para resolver los problemas sociales y económicos del país. Esto daría lugar a la oposición de los usuarios.
Es cierto que Panamá es soberana y que está en todo su derecho de aumentar los peajes hasta capturar el valor económico de la ruta, sin embargo, igualmente estamos obligados a dar un servicio seguro, continuo, eficiente y confiable a cambio.
(primera entrega)