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Pasión por los colores

En poco tiempo se activó su velado talento por el diseño, su pasión por la profusión de colores y gusto por la inspiración natural. Hoy su estilo lo asocia con los primeros años de vida en Panamá.


Desde Nueva York hasta París, India, el Caribe, Dubai o Sudamérica, Preston Bailey es sinónimo de elegancia suntuosa. Su extraordinario estilo, de sello inconfundible, lo coloca en el vértice mismo de los diseñadores de eventos y bodas más aclamados del mundo. Y esa mañana, me concedería una entrevista,

Alguna vez me había detenido a hojear una entrevista que le concedió a la Revista "Fem" haciendo referencia a una boda que organizó en Cartagena de Indias. Pero esta vez sería yo quien haría las preguntas. Tenía disponible sólo algunos minutos para un rápido recorrido de su trabajo "en línea", antes de entablar la conversación con el Sr. Bailey, desde su centro de operaciones, en Nueva York.

Los diseños de sus eventos (sobre todo de bodas) reciben cobertura en selectos espacios mediáticos y publicaciones especializadas como Elle Decor, Vanity Fair, Vogue, People, Daily News, Brides o Life & Style.

 

Entre sus clientes se encuentran celebridades, miembros de las casas reales y figuras como Joan Rivers, Oprah Winfrey, Uma Thurman, Donald Trump, Catherine Zeta-Jones, Michael Douglas, Donna Karan.

Pero ¿qué hay detrás del imperio "Preston Bailey's Design"? ¿Quién es realmente este personaje? Con un montón de interrogantes resumidas en 25 preguntas y algunas fotos, iniciamos nuestra charla.

Lo primero que destaca, y que debe llenarnos de orgullo, es que el eminente diseñador es panameño. Sí, nació y creció en Chilibre, aunque luego emigró a los Estados Unidos.

 

"Estoy muy contento porque en octubre regreso de visita a Panamá. Voy a aprovechar para ir a mi lugar de nacimiento en Chilibre; las escuelas a las que asistí, el Instituto Profesional (primaria) y el Instituto Fermín Naudeau (secundaria), y a las tumbas de mis padres".

Su última visita a Panamá fue en 1999. Esta vez, el objetivo central de su presencia en el país, es sellar una alianza como Padrino y Embajador de Buena Voluntad del Orfanato San José de Malambo. Ha aceptado compartir su basta experiencia en la industria del entretenimiento en un conversatorio titulado "Preston Bailey, conversemos sobre Fiestas Inolvidables".

Aunque prefiere resumirlo de otra manera. "Realmente voy a hablar de las diferentes formas de sobrevivir, inteligentemente, en el mundo del entretenimiento. Es decir, hacer negocios con sabiduría".

 

El próximo 28 de octubre compartirá estas vivencias con los panameños en el Salón Las Perlas del Club Unión.

Panamá Bastaron unos cuantos minutos de nuestra conversación, para advertir que mi cuestionario inicial sufriría algunas modificaciones. Sobre sus años en Panamá sólo había redactado dos preguntas. Pero, para mi sorpresa, se mostraba particularmente interesado en hablar de sus recuerdos de Panamá.

"Guardo intacto en la memoria, recuerdos muy gratos de mi vida allá. A pesar de que me levanté dentro de una familia muy pobre, mis recuerdos son felices", afirma. Luego, con voz grave y pausada, dibuja algunas imágenes de la familia, cuando se reunían cada noche en la sencilla residencia, a disfrutar de los alimentos que preparaba su propia madre, al llegar su padre (carpintero de profesión) al hogar en Chilibre.

 

Con tono alegre confiesa que aún conserva su pasaporte celeste y que se siente muy orgulloso de ser panameño.

Explica que en Nueva York, al menos una vez a la semana, visita a su hermana en Brooklyn, donde está anclada también una prolífera comunidad de panameños. "Me gusta ir allí los domingos a degustar comida panameña... mi hermana hace los mejores tamales del mundo", dice.

EE.
UU. Entonces, ¿cómo fue a dar a los Estados Unidos? A los 19 años su madre le sugirió que hiciera el viaje al Norte en busca de mejores oportunidades de vida. Así llegó a Brooklyn. Tomó algunos cursos para desarrollarse en diseño, y trabajó cerca de 8 años como modelo, hasta que reunió los recursos para montar su propia boutique, negocio que cerró en 1980 por su falta de experiencia y conocimientos en administración.

"Entonces mi futuro se veía incierto; realmente necesitaba un empleo". Decide pedirle trabajo a un amigo cubano-americano, el diseñador de interiores Vicente Wolf. quien le sugirió que hiciera arreglos florales para sus clientes de Park Avenue. "No tenía idea de cómo se hacían los arreglos, pero tampoco tenía mayores opciones, así que acepté la oferta".

¿Quién imaginaría que este sería el modesto inicio de la brillante carrera del aclamado "floral couturier"?

En poco tiempo se activó su velado talento por el diseño, su pasión por la profusión de colores y gusto por la inspiración natural. (Hoy prefiere asociar su estilo a la influencia de sus primeros años de vida en Panamá, rodeado de abundante verdor y riqueza tropical). La buena crítica sobre su trabajo comenzó a propagarse por Nueva York... ¡y lo demás es historia!

El arte de servir Preston Bailey ocupa la posición Nº1 en el orden de preferencias para quienes desean celebrar una boda suntuosa, elegante y única. Bajo su liderazgo, su oficina de diseño de eventos funciona con un equipo de 30 personas (incluyendo 4 panameños). Organizan mayormente celebraciones grandes, que requieren de la contratación de gran cantidad de "freelancers" y diseñadores especializados en diversos aspectos, para hacer realidad montajes de "ensueños".

Trabajan en constante comunicación con sus clientes, con el objetivo de hacer realidad cada uno de sus sueños. ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar para hacer que el momento sea inolvidable? La imaginación es el límite, señala. Por algo, sus presupuestos por lo general superan los 3 millones de dólares.

Cuando le pedí que mencionara algún evento que haya dejado huella en su memoria, no dudó en señalar la boda de Donald Trump con Melania Knauss, y la fiesta para conmemorar los 50 años de Oprah Winfrey. "Cada evento deja sus recuerdos, pero estas son dos ocasiones, representan momentos especiales en mi carrera", destaca.

Curiosamente, no define su actividad meramente en función de negocio sino como "el arte de servir". Sabe la importancia que tiene en la industria del entretenimiento satisfacer las expectativas del cliente: "Mi objetivo es crear en un sólo día, un entorno tan especial, que la gente lo recuerde por el resto de sus vidas".

Agrega que crece como persona al entrar en contacto con sus clientes (por lo general, personas muy pudientes, sofisticadas, inteligentes y exitosas). "Cuando estoy cerca de ellos, aprovecho para preguntarles y aprender de sus vidas... descubrí que se aprende mucho observando a la gente que hace bien las cosas".

Más que un empresario, sus palabras se asemejan al diálogo autorizado de un consejero. Siendo así, ¿si tuviera que resumir su experiencia en un consejo, cuál sería? Luego de unos instantes de silencio dijo: "Lo resumiría todo en tres palabras: Nunca te rindas".


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410068
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América