En un viraje de su estrategia, el presidente Andrés Pastrana convocó a los distintos sectores del país a unirse en un acuerdo nacional con el objeto de llegar a consensos para una salida al conflicto interno colombiano.
"Estoy trabajando personalmente en la estructuración y consolidación de un Acuerdo de Unidad Nacional en el que convoquemos a todas las fuerzas vivas de Colombia", dijo Pastrana en un discurso desde Cartagena, balneario a 650 kilómetros al norte de Bogotá. "La paz de Colombia es de todos y para todos, por eso, este acuerdo debe ser amplio y permitirá llegar a los consensos que nos permitan avanzar en el camino de la paz", agregó.
Hasta ahora el gobierno ha negociado solo con las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). El llamado, dirigido a dirigentes empresariales, políticos, la Iglesia y otros, parece ser un intento por ampliar el apoyo político ante las negociaciones, según analistas.
"El presidente busca oxígeno para el proceso", dijo Rodrigo Pardo, ex canciller colombiano.
"Necesitaba un piso político para el proceso de paz, porque el que tenía se le empezaba a mover... lo que el presidente Pastrana no había hecho y seguramente deberá hacer ahora, es discutir la estrategia de paz, que hasta ahora emanaba en forma de hechos creados desde la oficina del Alto Comisionado" para la paz, agregó Pardo en una nota publicada en el diario El Espectador.
Por otro lado, el segundo hombre del Ejército de Liberación Nacional (ELN), Antonio García, insistió ayer en que su grupo pretende un territorio desmilitarizado para iniciar un diálogo de paz y no descartó proponer al gobierno un "canje de prisioneros".
García, que se encuentra en Caracas a la espera, hoy, de un segundo encuentro con el alto comisionado de paz, Víctor G. Ricardo, así lo declaró a "Radio Net".
Según García, cuyo verdadero nombre es Erlington Chamorro, "sí existe" la posibilidad de proponer un "canje de prisioneros" por rebeldes presos en cárceles colombianas.
Advirtió, asimismo, que el Gobierno "improvisa" en asuntos como la política de reconciliación.
El ELN solicitó los pasados martes y miércoles al gobierno colombiano, en una primera ronda de conversaciones en Caracas, la desmilitarización de cuatro municipios, Simití, San Pablo, Santa Rosa y Morales, en el norteño departamento de Bolívar, con un área de 7.371 kilómetros cuadrados.
El Gobierno respondió negativamente a la solicitud de esa guerrilla, la segunda en importancia de Colombia.
El presidente Andrés Pastrana dijo el viernes en Cartagena de Indias, norte, que esa petición cambiaba las reglas de juego.
"El despeje (retiro de tropas y policía) no se tuvo en cuenta, no es una precondición para hacer la paz con el ELN. Ellos nunca hablaron de despeje. Ellos hablaron de convención nacional con la sociedad civil y para ello estamos dispuestos a dar todas las garantías", dijo Pastrana.
García reconoció que están "identificados" con las peticiones de canje de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).
Según García, son "iguales los prisioneros del ELN en manos del Gobierno que los compañeros de las FARC, e iguales a los policías y soldados que están en nuestras manos".
Las FARC, la primera guerrilla de Colombia, en antiguedad y en número de efectivos, con 40 años de lucha armada y unos 15.000 combatientes, negocia con el gobierno un "canje de prisioneros", después tiene en su poder a más de 320 soldados y policías y pretende cambiarlos por 451 rebeldes presos.
El ELN no ha dado cifras de policías y militares en su poder y tampoco de cuántos de sus guerrilleros están en la cárcel.