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Pastrana marcado por la crítica, violencia y crisis


El primer año de Andrés Pastrana como presidente de Colombia termina con la impresión en la mayoría de los ciudadanos de que el país está inmerso en la peor crisis social, económica y de violencia en muchas décadas.
El segundo intento de Pastrana por ser presidente de Colombia se hizo realidad el 7 de agosto del año pasado, en medio de una euforia generalizada porque quedaban atrás cuatro aciagos años de Gobierno de su antecesor, Ernesto Samper... Transcurrido un año, ese optimismo se transformó en desesperanza. Elegido con la más alta votación (6.114.752 sufragios), Pastrana asumió la presidencia con una popularidad del 62%, pero 12 meses después tiene una imagen negativa del 65%, más alta de la que registraron para la época sus dos inmediatos predecesores liberales: Samper (54%) y César Gaviria (18%).
Recibió el país sumido en el ostracismo internacional, con una economía que ya evidenciaba síntomas de recesión, y la necesidad de una búsqueda de la paz con las guerrillas izquierdistas -que se negaron sistemáticamente ha hablar con el Gobierno "corrupto e ilegítimo" de Samper-.
Ese arriesgado e inédito acto, que se constituyó en el inicio del proceso pacificador con la agrupación, le reportó la mayor admiración de los colombianos, pero el entusiasmo popular fue diluyéndose en los meses siguientes por fuerza de los acontecimientos del proceso, que hoy le reporta el escepticismo de los colombianos.
Las secuencias gráficas de un presidente electo sonriente junto al máximo líder de la principal guerrilla del país, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colomiba (FARC), Manuel Marulanda "Tirofijo", auguraban mejores tiempos para desterrar la violencia política.
El 9 de julio de 1998 Pastrana acordó con Marulanda iniciar el proceso de paz en un área desmilitarizada de 42.000 kilómetros cuadrados en el suroeste de Colombia, pero transcurrido un aûo las negociaciones no han comenzado.
El 7 de enero, sin embargo, la imagen del presidente al lado de una silla vacía en el comienzo de los diálogos con la guerrilla más antigua y numerosa del país empezaron a desdibujar los buenos augurios de alcanzar la paz.
Algunos sectores sociales y políticos consideran que Pastrana ha sido demasiado generoso con las FARC, sin que hasta el momento éstas hayan dado una sola demostración de paz. Incluso la oposición del Partido Liberal, aunque afirma apoyar los esfuerzos pacificadores de Pastrana, considera que ha cometido muchos errores y no tiene una estrategia de paz definida.
Pastrana había prometido a sus compatriotas "una paz integral, con todos los grupos armados", y advirtió que el esquema de reconciliación no pondría en peligro la soberanía nacional ni la unidad del territorio.
Sin embargo la luna de miel terminó en febrero pasado cuando la a jefatura rebelde declaró "congeladas" las conversaciones preliminares, alegando que el Gobierno no mostraba resultados satisfactorios en la lucha contra las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), que libran una "guerra a muerte" con la insurgencia en diversas regiones del país.
Los acontecimientos parecen darle la razón a sus críticos, pues el segundo grupo insurgente del país, el Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista), sintiéndose discriminado por Pastrana, ha apelado al terrorismo mediante el secuestro masivo de civiles y mantiene en vilo al país.
A esta inquietante información, se sumaron hechos violentos que sacudieron al país pocos días después de que Pastrana visitase Washington en octubre pasado en medio de gran pompa, y donde el Gobierno del presidente Bill Clinton ofreció su apoyo a Colombia.
Un brutal atentado contra un gasoducto que estalló frente al caserío de Machuca, en el noroeste del país, cometido por la guerrilla del ELN (Ejército de Liberación Nacional), el 18 de octubre, dejó más de 80 muertos.
Pocos días después, las FARC ocuparon Mitú, capital departamental del Vaupés, en las selvas del sureste, en una acción que causó la muerte a más de medio centenar de personas.
Esos dos hechos alertaron al Gobierno de que las "relaciones" con las guerrillas no serían fáciles y se empezaba a diluir la credibilidad de la voluntad de paz de los alzados en armas.
A esas acciones se sumaron los secuestros colectivos de rehenes en las zonas y situaciones más dispares. Las acciones más espectaculares de los rebeldes, en lo que va de 1999, fueron las llevadas a cabo por el ELN, que tomaron más de un centenar de cautivos con los secuestros de un avión comercial, de los fieles que asistían a misa en una iglesia católica y de unos pescadores deportivos que se encontraban en una ciénaga.
La ex ministra de Relaciones Exteriores y ex candidata presidencial liberal, María Emma Mejía, al referirse al primer aniversario del Gobierno de Pastrana, ha señalado que "hemos llegado a los niveles más profundos de desesperanza en la historia del país".
A la decepción generada por la conducción del proceso de reconciliación, se suma el índice de desempleo más alto de la historia del país, que se sitúa en un 19,9 por ciento, y el ajuste fiscal más drástico desde la recesión registrada en 1929, entre otros indicadores económicos nada gratificantes.
Pastrana dijo esta semana que "estamos sacando al país de la bancarrota", destacando que hace un aûo recibió al país en crisis, con un abultado déficit fiscal, el desempleo en un 16 por ciento, el sistema financiero en quiebra, las tasas de interés a su mayor nivel, una elevada inflación y una moneda sobrevalorada.
El ministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo ha aplicado dolorosos y austeros correctivos, diciendo que constituyen "las semillas de la recuperación".
Según estudios del departamento de Planeación, Colombia tardará entre 12 y 24 meses para salir de la recesión, entendiéndose que el vigor y la rapidez de la recuperación dependerá de que el gobierno acelere el proceso de paz.
Los ataques, secuestros y extorsiones de la guerrilla son elementos profundamente perturbadores para la economía, porque alejan a los inversionistas y paralizan los negocios.
Sin embargo, en el mismo período no todo son sombras, pues a Pastrana, al menos, se le reconoce como un presidente luchador.
"Un luchador incansable", señalaba hace pocos días la revista "Semana", que destacaba la tozudez del mandatario para con su política de paz, especialmente en el proceso con las FARC.
"Tiene todavía a mano un optimismo férreo, sin duda a prueba de balas", escribió la misma publicación al presentar el balance del primer año del jefe del Estado.
El también ex presidente Belisario Betancur, pese a todo lo que puede concentrar negativamente Pastrana, dijo la semana pasada que admiraba en el actual mandatario su voluntad para querer hacer la paz y que si por él fuese, lo reelegiría
Pero si a diferencia de su antecesor Samper, el Gobierno de Pastrana no es visto con recelo internacional, sí ha despertado preocupación entre sus homólogos del continente por el riesgo que para la seguridad de la región representa la guerra interna de Colombia, si no logra una solución política al único conflicto armado que persiste en América.
El gobierno de Pastrana ha tratado de atenuar las críticas de comentaristas políticos de que la actitud de los rebeldes supone una demostración de que realmente no quieren negociar la paz, y hasta rechazó acusaciones del zar antidrogas de Estados Unidos, Barry McCaffrey, de que las FARC son una "narco-guerrilla".
Pastrana además ha asegurado que "mientras sea presidente" no permitirá ninguna intervención extranjeras en Colombia, en respuesta a versiones periodísticas de que Estados Unidos se dispone a enviar sus tropas al país andino.
Sin embargo solamente ayer el ex vicepresidente Carlos Lemos denunció que Estados Unidos interviene "desafortunadamente" en el esquema de paz con las guerrillas izquierdistas y en la economía del país andino. "Vemos cómo estamos siendo permanentemente visitados y regañados por el Departamento de Estado, por (el zar antidrogas Barry) McCaffrey, por el (jefe del Comando Sur) general Charles Wilhem, y por cuanto norteamericano se acerca por acá, de manera que ya estamos más que intervenidos", dijo Lemos a los periodistas.
Añadió que "en lo económico, quien va a gobernar a Colombia, quien va a decirnos qué debemos hacer y qué no, es el Fondo Monetario Intermacional (FMI)".
El ex vicepresidente también ha criticado la forma como el presidente conservador Andrés Pastrana, en funciones desde el 7 de agosto de 1998, ha conducido el esquema de paz con las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista).


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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