Panamá Américareportó hace días que el presupuesto que se destina para la celebración de las fiestas patrias es casi nada si se compara con las sumas millonarias que, históricamente, se han destinado al Carnaval.
El reporte periodístico, publicado un día después de la celebración del grito de Rufina, advierte una diferencia presupuestaria de $2.7 millones entre la fiesta de Momo, que apenas dura cuatro días, y las celebraciones de la nacionalidad que entre gritos, grititos y gritones se extiende por casi un mes, si se incluyen “los días puente” que sirven de conexión entre la parranda y las ganas de no hacer nada.
Y las cifras, aunque fastidiosas, gritan más que Rufina Alfaro: a la Comisión Nacional de Desfiles Patrios se le dieron $114,000, mientras que al “Carnaval de la City” se le inyectaron $2.7 millones del presupuesto y, - siempre según lo que informó este diario- para 2014, cuando se conmemorará también el quincuagésimo aniversario del 9 de Enero, “se calcula que el gasto se incremente”.
Para ser prácticos hay que reconocer que no es comparable una actividad con la otra. El Carnaval tiene su encanto, es un festejo que no solo impacta en el ánimo de los nacionales, sino también en el de los visitantes, lo cual lo hace comercialmente más atractivo. Con base en esa realidad, no podemos pretender que se produzcan inversiones millonarias en la organización y celebración de nuestras gestas de independencia de España y Colombia, pero tampoco debemos ser cómplices de su decoloración.
Las actividades vinculadas al Mes de la Patria debieran trascender los desfiles que, aunque se haya controlado su extensión, cada año se van pareciendo más al Carnaval por los atuendos, colores y coreografías estrambóticas de algunas delegaciones, que casi sin control, se están regando, cual epidemia, por todo el país.
Ante la carencia de recursos y la imposibilidad de nadar contra la corriente es conveniente que esos pocos reales que hay para la Patria se empleen en campañas de educación, recordación y explicación de los sucesos que dieron lugar a que hayamos alcanzado los 110 años de independencia.
Quienes lideraron la Separación del 3 de Noviembre de 1903, así como los héroes de 1964 necesitaron más coraje que dinero, así que para hacer patria no hace falta tanta plata.