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Penedo en su segunda final con la "sele"


Jaime Penedo reconoce que tiene "mucha suerte" de estar en otra final, y sabe que tiene una responsabilidad muy grande sobre sus hombros.
A Penedo le toca defender la portería panameña en la final de la Copa de Naciones de UNCAF ante Costa Rica, siguiendo con la rotación establecida por el técnico Alexandre Guimaraes.
La final será el segundo partido que juegue Penedo en el torneo y por casualidades de la vida, ambos ante Costa Rica, algo que calificó el meta panameño como "de mucha suerte".
Otra final que me va a tocar gracias a Dios y esperemos que esta sea más positiva", dijo Penedo.
Según el arquero del Osasuna Promesas de la segunda división española, el juego de hoy "será muy diferente al de la primera ronda, y difícil, es un solo partido, hay que estar bien paraditos y con mucha confianza".
"El primero que cometa un error, allí se definirá, y ojalá que tengamos capacidad de reacción por cualquier cosa, tranquilidad ante todo", señaló.
HPO: Han sido tantas, desde presidentes y ministros, pasando por médicos, abogados, ingenieros, políticos..
Semblanzas: ¿Hiciste amigos entre ellos?
HPO: Si hombre.
Semblanzas: ¿A quiénes recuerdas?
HPO: Al doctor Jorge Illueca, al ex ministro Alfredo Ramírez, al Beby Arango, a César Pereira Burgos, que todavía vienen.. por aquí también viene Mitchel Doens.
Semblanzas: ¿Qué toma en cuenta un barbero pare hacer un buen corte?
HPO: Hay varios factores, desde la cara y lo que te solicita el cliente hasta algún detalle especial que te sugiera la propia fisonomía de la persona a la que peluqueas. Es un aprendizaje que se da con el tiempo, el arte lo vas adquiriendo con el tiempo: los distintos tipos de cabellos generan distintas técnicas. Cuando yo trabajé en la Zona del Canal, muchos barberos no sabían cotar el llamado cabello duro. Cuando yo comencé en el oficio trabajaba con cabello lacio, y luego aprendí el otro. Con tijera no se puede cortar fácilmente el cabello duro. Se usan máquinas y zapatas que se ponen a la máquina. En la Zona del Canal cuando llegaron los soldados negros, William , otro barbero, y yo, los atendíamos, y teníamos que quedarnos hasta lo último. Ellos hacían filas para esperar.
Semblanzas: ¿Cómo es eso de que comenzaron a llegar los soldados negros?
HPO: Primero llegaron los puertorriqueños, después los morenos, creo que fue a finales de los años 60 o entrados los 70. Vinieron soldados y oficiales. Para nosotros era cosa nueva y un problema, porque muy pocos sabían trabajar ese tipo de pelo.
Semblanzas: ¿Es difícil trabajar ese cabello?
HPO: No, no es difícil, la técnica es diferente. Por eso se hicieron diferentes herramientas.
Semblanzas: ¿Qué es lo que decide el rumbo de tu corte?
HPO: Lo decide el cliente, el estilo que quiere.
Semblanzas: Dices que influye la forma de la cara
HPO: Claro. Es importante la coherencia y el estilo que se desee.
Semblanzas: En Panamá hay varias culturas: indígenas, negros y blancos, supone técnicas distintas, ¿las has trabajado todas?
HPO: Clientes de toda clase. Un buen barbero hace cualquier corte.
Semblanzas: ¿Cómo llegas a trabajar en la Zona?
HPO: La concesión la manejaba un norteamericano que fue el que nos contrató-Hicimos la aplicación y clasificamos. Yo tendría unos 40 años. Ya era un barbero consumado. Mi único oficio ha sido el de barbero, pese a que hice estudios por correspondencia. Trabajé 14 años en las bases.
Semblanzas: Ciertamente, el barbero se hace parte de nuestra actividad. En 1980 di con la barbería Chic. Estaba sobre la avenida México y en ella trabajaban tres barberos, personas muy serias y formales, igual que la clientela que atendían: un nicaragüense, uno, el más viejo que le decían Henrriquito (quien ya falleció), y Peri. También una chica que hacía pedi y mani cure. Durante toda la década de los 80 y parte del 90, Peri fue mi barbero, hasta que lo perdí de vista, después que demolieron el edificio donde quedaba su barbería, al final de la avenida México. Así que en los años posteriores anduve de barbería en barbería, algunas muy buenas otras no tanto, pero todas con una particularidad: no le daban permanencia y estabilidad al corte. Algunas veces salían excelentes trabajos, otras terminaban por ser un sufrimiento latente hasta que el cabello crecía. Hubo un caso en que sentía que mi cabeza era como una pista de aterrizaje con asimetrías notorias. Así que una mañana tomé mi auto y decidí buscar una barbería que supiera tratar mi cabello. Aclaro, hago parte de ese ilustre grupo de panameños con el cabello duro, pero aquí también hay cabellos duros y cabellos duros, como dice Olga Alicia, mi madre. Después de recorrer vía España desde Río Abajo hasta Bella Vista, bajé por calle 46, la que da hasta el parque Urraca y me llamó la atención una barbería situada a mi mano izquierda, justo frente a la emisora La Exitosa. Se llamaba Taranto y como quien no quiere la cosa estacioné mi auto y me dirigí hacia el local. Cuando abrí la puerta, justo en el sillón que daba hacia la puerta estaba sentado mi viejo amigo. NO se si se percató del impacto del encuentro, pero ocurrió tal cual él lo describe en la entrevista. Fue como si me hubiera encontrado con un viejo familiar. En la vida hay personas que no tienen con nosotros vínculos familiares pero que por su actividad llegan a ser parte de nuestras vidas, y sobre todo, de la vida del país. Saludos Peri.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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