El martes por la noche, un Boeing 737 de la empresa LAPA, con 98 pasajeros y cinco tripulantes a bordo, se desplomó contra un campo de golf cercano al aeropuerto Jorge Newbery de Buenos Aires tras elevarse unos pocos metros en un fallido despegue.
El avión se dirigía a la provincia central de Córdoba, unos 700 kilómetros al noroeste de la capital argentina.
En el breve trayecto que recorrió desde la pista hasta el club de golf, la aeronave, que se presume que circulaba a unos 200 kilómetros por hora, arrasó la verja que rodea el aeropuerto, varios automóviles y paradas de autobuses. Un ejército de bomberos combatió las llamas y siguió trabajando durante la noche entre los restos de la nave, que quedó hecha trizas. Sólo una parte de la cola era reconocible
"Sentí las turbinas, que le dieron velocidad, levantó medio metro y sentí un silencio. La mayoría se prendió fuego. Había gente prendida fuego. Se abrió una sola puerta", señaló Fabián Núñez, uno de los pasajeros sobrevivientes.
Nuñez precisó que al subir al avión había notado que dos mecánicos trabajaban en la turbina izquierda de la nave. Un corresponsal de Reuters en el lugar describió la escena como "dantesca" y precisó que "hay marcas del avión cuando cruzó la calle; los restos son sólo chatarra; parece que arrastró a un autobús".
Un automovilista que quedó detenido a pocos metros del paso delavión narró cómo un semáforo en rojo le salvó la vida a decenas de personas.
"Pasó directamente adelante nuestro (...) el ala del avión debe haber pasado a un metro nuestro. Me quedó la imagen de la ventanilla y la gente adentro del avión, pensar ahora en eso es terrible"."Hoy nací de nuevo", dijo.
De los 64 cadáveres que habían sido trasladados a la Morgue Judicial, sólo 7 pudieron ser reconocidos.
De los 57 restantes, se pudo determinar que 30 eran hombres, 19 eran mujeres, pero no pudieron ser identificados, en tanto no se pudo detectar el sexo de otras ocho víctimas. El piloto del Boeing, Gustavo Weigel, "está desaparecido", afirmó ayer a la prensa su hermano, Ricardo.
Agregó que su hermano tiene 44 años y siete hijos y que hacía más de 10 años que trabajaba en la empresa aeronáutica. "Estamos desesperados y queremos que alguien nos diga dónde está mi hermano.
Medios de prensa aseguraron en la mañana de ayer que los muertos eran unos 80, lo que significaría el peor desastre en la historia de la aviación argentina.
Por su parte los familiares de los pasajeros del avión se agolpaban en las puertas de los hospitales para conocer el destino de sus seres queridos. Las escenas desgarradoras también se extendían a la estación aérea, donde la desesperación se traducía en crisis de llantos.
El aeropuerto Jorge Newbery se encuentra a unos tres kilómetros de la casa de gobierno y la zona financiera, en pleno centro de la ciudad, y está rodeado por numerosos restaurantes, varias avenidas y autopistas.
Un vocero de Boeing informó que el avión fue construido en 1970 y que contaba con 67.000 horas de vuelo. La fuente, Sean Griffin, dijo que la aeronave pertenecía a una primera generación de modelos 737 y que había sido diseñada para cumplir 20 años de servicio ó 50.000 horas de vuelo.
Sin embargo, aclaró que muchos aviones funcionan durante un período mucho más prolongado y que más de 900 de estas naves siguen en servicio activo.
La Fuerza Aérea dijo que investigaba el desastre y que se halló la caja negra que registra los contactos entre el piloto y la torre de control. Los informes iniciales apuntan a una falla en un motor.
Sin embargo, expertos responsabilizaron del accidente a la falta de normas de seguridad en el aeropuerto. Opinaron que el principal problema es la falta de espacio alrededor de la única pista, que impide maniobras de emergencia para, por ejemplo, abortar un despegue.
"En las condiciones actuales, (la pista) está catalogada por la Asociación Internacional de Pilotos como críticamente deficiente", dijo Guillermo Siri, secretario de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas de Argentina. Un ejército de bomberos combatió las llamas y siguió trabajando durante la noche entre los restos de la nave, que quedó hecha trizas. Sólo una parte de la cola era reconocible.
Por su parte, el ministro del Interior, Carlos Corach, comentó ayer que "el presidente Carlos Menem ha venido insistiendo en el tema de cambiar el Aeroparque de lugar, y ahora lamentablemente los hechos le dan la razón".
Algunos colaboradores de Menem habían propuesto la construcción, en aguas del Río de la Plata, de una isla artificial, la "Aeroisla", que sería utilizada en reemplazo del Aeroparque. Esa iniciativa fue duramente criticada por grupos ecologistas y por sectores de la oposición que dijeron sospechar la existencia de un posible negociado.