Panamá, deportivamente hablando, está tan acostumbrado a perder que ya lo ve normal y hasta lo celebra.
En estos Juegos Olímpicos, y como todo en el deporte, se pierde y se gana, pero el que pierde no celebra. En Panamá sí levantamos las manos y salimos con la frase cursi "participaste en unos Juegos Olímpicos, eres un ganador".
En los países que no van a tomarse fotos y a taquillar con otros atletas a los Juegos Olímpicos, la derrota es deshonra y es castigada con las críticas, esas que no le gustan al panameño porque al decirle que ha fracasado, cuando perder es un fracaso en un mundo real, menos en Panamá, se retuerce y sale en una cacería de aquel que dijo la verdad.
En lo que va de estos Juegos, han competido, hasta ayer, cinco atletas. Solo Eileen Grench e Isabella Amado tuvieron una participación decorosa, aunque al final también fue debut y despedida; los nadadores, clasificados por los cupos de universalidad, son los que peor se han visto.
El primero en competir y fracasar en su incursión fue Edgar Crespo. El nadador participaba en sus terceros Juegos Olímpicos, a los cuales llegó con marca de 1:01.29 y se despidió con tiempo de 1:02.78, +5.23 segundos sobre su tiempo de inscripción; a pesar de esto, el nadador piensa en sus cuartos Juegos Olímpicos, en Tokio 2020.
Pienso que luego de estos Juegos Olímpicos, las autoridades deportivas deben sentarse a hablar con Crespo y darle las gracias, pues ya el atleta, por muy carismático y querido que sea, tocó techo, y no es el mismo techo de otros nadadores mundiales.
Las autoridades deportivas deben ver bien en quién se invierte ese dinero. No solo figurar en las victorias es su trabajo, sino manejar los bienes del Estado e invertirlos en atletas nuevos y con proyección.
En el hipotético caso de que acuda a Tokio, Crespo tendría 31 años. Dejando a un lado a esos positivistas que salen con sus excusas baratas de que todo está bien, que son los más sufridos, que no se trasnochan y otro poco de babas, ¿creen que Crespo, con 31 años, mejorará su tiempo?
Por si las moscas, les informo que el ganador del oro en los 100 metros pecho, el inglés Adam Peatty, nada la distancia en 57.55 (57.92 tiempo de inscripción) y los primeros 14, de los que precisamente el último del "top-14" es el colombiano Jorge Mario Murillo (59.93), nadan debajo del minuto.
Crespo tiene varios años que no baja del minuto en los 100 metros pecho en competencias de alto perfil, y si lo ha hecho, no es una constante en el atleta.
Al parecer, esta no es prioridad en el nadador, debido a que llega a sus terceros Juegos Olímpicos, dos con marcas, sí, se puede decir que tuvo la marca, pero la de invitación, y la primera por universalidad.
Bueno, aun así hay gente que ama perder y sigue aupándolo. Los felicito por eso, pero ser crítico también forma; prefiero ser crítico a iluso.
Ayer, María Fernanda Far volvió a mostrar la crisis que hay en la natación panameña. La chica hizo 2:23.89, desmejorando su tiempo de 2:18.57 en 17.25 segundos.
Far abiertamente ha dicho que ella fue a disfrutar los Juegos de Río de Janeiro, ojo... no a competir; además, dio unas excusas que rayaron en la burla.
En los 200 metros mariposa, Far se metió en el último puesto de la distancia, 27 de 27, porque la atleta número 28 no compitió, y aun así, la gente la felicitaba. Sabrán que le hacen un daño a los atletas, dándoles toques de espalda cuando ni se esfuerzan con mejorar su marca, lo mínimo que podía hacer Far ayer, en vez de decir que le apretaba el bañador.
Para Tokio 2020, si nuestras opciones son iguales en la natación, prefiero que el Comité Olímpico de Panamá (COP) no lleve nadadores que van solo van a pasear, sino atletas que van competir y que el país se sienta orgulloso, no solo por participar y viajar a los Juegos Olímpicos.