El cubano Liván Hernández ya no podrá presumir más sobre su perfección en postemporada. Su impecable foja en partidos de playoffs y Serie Mundial sufrió su primera mancha en el tercer partido del Clásico de Otoño 2002 el martes por la noche.
El gran lanzador de los Gigantes de San Francisco concedió cinco imparables, regaló cinco boletos y le anotaron seis carreras, en camino a la derrota de su equipo, por 10-4 ante los Serafines de Anaheim. Esta fue la primera derrota de Hernández en su carrera después de seis victorias en tres viajes a la postemporada. El cubano, nombrado el Jugador Más Valioso de la Serie Mundial de 1997, estaba consciente de su capacidad en postemporada.
Nunca pierdo en octubre"", había dicho Hernández antes del partido de la serie de primera ronda ante los Bravos de Atlanta. Sin embargo, no podrá volver a decir esta frase debido a la implacable alineación de los Serafines. Perdí y qué"", dijo Hernández sin darle mucha importancia a la derrota. ""(Oscar) De La Hoya perdió. (Félix) Trinidad perdió. Yo quiero ganar cada vez que lanzo, pero a veces no se da"".
Hernández fue apaleado en la tercera entrada, cuando hizo 42 lanzamientos al plato y toleró cuatro carreras. Darin Erstad le conectó un doble y Scott Spiezio un triple, que fueron muy duros ante los lanzamientos del cubano.
Los problemas de control de Hernández se extendieron en la cuarta entrada. Barry Bonds le hizo un gesto en el jardín izquierdo, y tras lanzar más lento de lo acostumbrado y frecuentemente rechazando las señales de su receptor Benito Santiago, Hernández necesitó 92 lanzamientos para concluir tres entradas y dos tercios de trabajo. Hernández había salido de sus dos partidos anteriores en postemporada en el estadio Pacific Bell de San Francisco con atronadoras ovaciones, pero en esta ocasión, se fue con la cabeza baja después de que el piloto Dusty Baker lo sacó con dos outs en la cuarta entrada.
El miembro del Salón de la Fama, Jackie Robinson, quien murió un 24 de octubre de 1972 a los 53 años de un ataque al corazón, fue el primer jugador de la raza negra en jugar en las Grandes Ligas, apareciendo después en seis Series Mundiales con los entonces Dodgers de Brooklyn.
El primer "Clásico de Otoño" que se jugó en un estadio techado fue el de 1987 en el Metrodome de Minneápolis, donde los Mellizos ganaron cuatro juegos como locales para llevarse la Serie Mundial frente a los Cardenales de St. Louis con balance de 4-3.
El relevista Steve Howe, con tres y dos tercios de entradas en blanco, y el dominicano Pedro Guerrero, con cinco carreras impulsadas, fueron los ejes fundamentales en el sexto partido de la Serie Mundial de 1981, para que sus Dodgers de Los Angeles vencieran a los Yankees de Nueva York 9x2 y se agenciaran su primer "Clásico de Otoño" desde 1965.