Los dos devastadores terremotos que estremecieron El Salvador han causado pérdidas por tres mil millones de dólares y la reactivación del país demandará un mayor esfuerzo del gobierno, de los empresarios y del aporte de la comunidad internacional.
Un estudio de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES) y de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), sostiene que las cifras de los daños amenazan la reactivación enómica del país.
Según ellos, el zarpazo certero a la economía del país no lo dio el primer terremoto del pasado 13 de enero, sino el segundo del 13 de febrero, debido a que afectó la zona paracentral, área de considerable desarrollo económico.
En cambio, el primer movimiento telúrico de 7,6 grados de magnitud, dañó en su mayoría sectores no habitados y con poca infraestructura.