Tendremos que buscar la “Biblia del fútbol” y tratar de leer los evangelios que en su momento leyeron los países que hoy brillan en el siempre difícil fútbol internacional.
Toda una nación, todo un país, estaba representado ayer por unos “chicos” de categoría Sub-17; lastimosamente quedamos eliminados. Quedamos como tontos llorando en medio de un campo lleno de charcos de agua.
Está bien. Perdimos. Pero no morimos, estamos vivos, y mientras nuestras vidas mantengan las esperanzas, algún día tendremos momentos alegres en nuestro fútbol.
Como dice mi colega Al Bianchini Torres, tenemos que entender que nuestro fútbol es muy pequeño, aún nos falta crecer y mejorar muchas cosas. En pocas palabras: ¡Madurar!
Siempre es bueno que a la hora en que uno comete un error sepa darse cuenta, para no ir más por ese camino y aprender de los errores.
No le echo la culpa a nadie. Sólo miremos el presente y lo que viene para el futuro.
Lo de ayer, a cualquiera le pasa, no le podemos pedir a nuestros hijos que hagan algo, si los padres tampoco se lo enseñan.
Esa es la consigna, mejorar desde arriba para que los triunfos lleguen con calma.
Ojalá, el año 2009 sea mejor para todos. Todos los días traerán sus propias famas. Estoy seguro de que para el fútbol también las traerá, ya que hay talento y ganas de revancha.