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Periodista inventó a Fidel

Hace 51 años The New York Times, en la firma de Herbert L. Matthews, gritó al mundo: "Fidel está vivo". Así hizo "renacer" a Fidel Castro, quien toda su vida se ha movido entre lo mítico y lo verdadero, entre ser y no ser, existir y no existir.


Habían transcurrido 85 días desde que los 82 hombres, a bordo del yate Granma, erróneamente "naufro-desembarcan" en Playa Olorada y terminan entrampados en el endiablado pantano situado al oriente de Cuba. Quedan con vida no más de 20 guerrilleros, muchos de los cuales son apresados y obligados a declarar, por escrito, que les habían dicho que Fidel Castro viajaría con ellos pero que en ningún momento lo vieron.

Más aún, aquél 2 de diciembre de 1956, Fulgencio Batista es informado por sus lugartenientes ??" y él les quiso creer -- que Fidel había muerto. La férrea censura dictatorial es entonces complementada con el infundado final del jefe de la oposición armada al gobernante de turno y dos veces golpista. La especie recorre villas, pueblos y ciudades de Cuba, junto con toda clase de dudas y rumores. Contribuye con el mito el mismo Castro Ruz al mantenerse todo este tiempo en el silencio absoluto.

Pero este 24 de febrero de 1957 el diario estadounidense The New York Times, en la firma del periodista Herbert L. Matthews, gritó al mundo: "Fidel está vivo". El reporte textual y en portada dijo: "Esta es la primera noticia segura de que Fidel Castro está vivo y sigue en Cuba. Nadie conectado con el mundo externo (a Cuba) ha visto a Fidel excepto este reportero. Nadie en La Habana, ni siquiera en la Embajada de los Estados Unidos, con todos sus recursos para obtener información, no sabrá, sino hasta que se publique este reporte, que Fidel Castro está realmente en la Sierra Maestra". (Cuban rebel is visited in hideout; Castro is still alive fighting in mountain, 24 de febrero de 1957, página 1).

 

Ser y no ser.
Este capítulo ??" el segundo de su tipo-- es parte del drama que, aun cuando no es de Shakespeare, se ha movido entre lo mítico y lo verdadero: ser y no ser, existir y no existir, que ha marcado la vida de Fidel Castro desde aquellos tiempos de guerrillero hasta nuestro días. El más reciente episodio, constituido por su grave enfermedad, la cesión de poder a su hermano Raúl y su más reciente anunció de renunciar al poder formal, no escapa del esquema: todo pasa por un túnel de secretismo, censura, versiones oficiales, rumores ??" callejeros y de palacio--, falsedades y la realidad.

La encadenada obra histórica sobre la dualidad "fideliana" empieza cuatro años antes, el 26 de julio de 1953, cuando un ex compañero universitario y entonces teniente del ejército de Batista, Pedro Sarria, evita su casi seguro fusilamiento y permite que periodistas informen al país que está vivo.

Esta vez la duda de su existencia surge el mismo día que fracasó ??" por suicida??" el asalto a las barracas del Cuartel Moncada. Hasta sus compañeros de lucha lo creen muerto. En realidad Fidel había huido a las colinas cercanas a Santiago. Allá ??"medio dormido en una choza desocupada??" lo encuentra Sarria, quien oculta su identidad y lo lleva hasta una comisaría ??" no al cuartel??"donde lo reconocen periodistas y fotógrafos que luego reportan que está vivo.

 

Inventó a Fidel.
El 17 de febrero pasado se cumplió el 51° aniversario de efectuada ??" se publicó siete días más tarde??"la que se considera una de las más famosas entrevistas en la historia del periodismo. Ese día de 1957, Herbert L. Matthews, del The New York Times, entrevistó por primera vez a Castro, líder de un pequeño grupo de insurgentes que lucha contra el corrupto dictador cubano Fulgencio Batista. Para muchos hoy se sigue sufriendo las consecuencias de esa entrevista.

Matthews, "El hombre que inventó a Fidel", como lo ha bautizado el actual reportero del New York Times, Anthony DePalma, ("The Man Who Invented Fidel", Basic Books), fue el instrumento ??" hoy se sabe??"de la estrategia y necesidades de comunicación de Fidel y su movimiento. ( Fidel Castro: [The New York] Times coverage, 1956-195. Colección de entrevistas y reportajes que Herbert L. Matthews realizó en Cuba para el diario estadounidense.)

En aquellos días la situación de Fidel y de su movimiento guerrillero era crítico. Había perdido muchos de sus hombres, la mayor parte de las armas y hasta la confianza, credibilidad y esperanza de quienes lo apoyaban desde fuera de Cuba. Aún los que querían creer que estaba vivo --cuenta Matthews??" decían: "Si Fidel estaba vivo porqué no hace o dice algo para demostrar que está vivo". (Rebel strength gaining in Cuba, but Batista has the upper hand; 25 de febrero de 1957)

 

Los barbudos rebeldes estaban urgidos del apoyo internacional para conseguir armas, municiones, alimentos y dinero. Para lograrlo??"así lo pensaron-- debían "revivir" a Fidel y, con él, a todo el movimiento guerrillero. Requerían la publicación periodística fuera de Cuba, ya que había estricta censura a la prensa local y a los corresponsales extranjeros, tal como ocurre hoy día. Debía ser un reportaje y/o entrevista con Fidel y nada mejor que una publicación en el periódico más importante de los Estados Unidos y uno de los más importantes del mundo.

La idea era que el periodista visitara a Castro en la Sierra Maestra, constatara que estaba vivo y hablara con él. Luego debía retornar a los Estados Unidos a escribir y publicar. Hoy se duda de que el encuentro se hubiera efectuado en la Sierra. En todo caso, el propio Matthews cuenta que Fidel salió, en su búsqueda, a la periferia de la zona montañosa oriental cubana.

Viaje arreglado.
Matthews, quien viajó a Cuba el 9 de febrero y publicó el 24 del mismo mes, fue contactado y según él mismo afirma en su reportaje "el viaje ??" a la Sierra Maestra-- fue arreglado por docenas de hombres y mujeres en La Habana y en el Oriente, quienes corrieron un terrible riesgo".

 

Viajó con su esposa como parte del plan para trabajar de manera encubierta ??"como turista??"y necesaria para contactar a Fidel. "Ella era el camuflaje. Nada podría parecer más inocente que una pareja de estadounidenses de mediana edad viajando en auto por la provincia más bella y fértil con unos jóvenes amigos".

Pero bueno, vino el momento cúspide para Matthews. Primero llegaron los asistentes. Luego llegó Raúl Castro, el hermano menor de Fidel. "Simpático". Finalmente lo hizo Fidel. Matthews lo documentó todo con fotografías y hasta con la firma del comandante guerrillero.

"No es comunista".
Castro dijo al periodista que solamente buscaba la democracia para su país y que no estaba interesado en el poder para él. Matthews por su cuenta afirma: " El comunismo poco tiene que hacer con la oposición al régimen. Hay (en Cuba) un buen grupo de comunistas bien entrenados... pero el comunismo nada tiene que hablar con el Movimiento 26 de julio de Fidel Castro".

Pero este asunto adquiere ribetes graves con Matthews. En el reporte de su entrevista el periodista ??"que normalmente escribía editoriales y no era reportero-- advierte que " se trata de "un movimiento revolucionario que se llama a si mismo socialista". Pero aún después de que Fidel declara el 16 de abril de 1961 que " la revolución cubana es socialista", el escritor estadounidense lo rechaza y en su publicación más bien lo presenta como un legítimo heredero de los revolucionarios que liberaron a Estados Unidos en 1776, por tener "poderosas ideas sobre la libertad, la democracia, la justicia social y la necesidad de restaurar la constitución y llamar a elecciones". Según Matthews, "eso significa una nueva etapa para Cuba, radical, democrática y, por lo tanto, anti-comunista".

Defiende el paredón.
l 17 de enero de 1959, a los pocos días del triunfo de Fidel Castro, Matthews cuenta que "el entonces buscado hombre que por tres horas me susurró en el oído sus apasionadas esperanzas e ideales en la melancólica selva de las profundidades de la Sierra Maestra, al atardecer del 17 de febrero de 1957, es ahora el jefe del poder en Cuba".

Seguidamente ??" en este mismo reporte-- Matthews dice: "Gente en los Estados Unidos está ahora perturbada por las ejecuciones de hombres que ??" cubanos están convencidos??"fueron torturadores y asesinos bajo el régimen del general Fulgencio Batista".

"El procedimiento usado, primeramente, --dice Matthews??"es considerado legal aquí y no levantó ninguna protesta por parte del pueblo cubano".

"Con frecuencia los juicios consisten en un hombre acusado que comparece ante un pequeño grupo de oficiales rebeldes para que sea identificado por un número de ciudadanos de la localidad como un hombre que había torturado y asesinado. Esto sería suficiente".

Más adelante, en una clara defensa del paredón o las ejecuciones sumarias que en esos días se llevan a cabo a lo largo y ancho del territorio cubano, el periodista defiende a Fidel Castro por permitir los fusilamientos, advierte: "Para cualquiera que escriba sobre Cuba en este momento, es necesario que tenga en mente un hecho básico: el Dr. Castro no es en sentido alguno diferente en carácter de sus compañeros cubanos. Aquellos que quieran condenarlo deben condenar a todos los cubanos, porque hay muy pocos cubanos que realmente desaprueban las ejecuciones que se han efectuado y están efectuando.

A renglón seguido, Herbert Matthews afirma que "ni el régimen de Batista, ni la embajada de los Estados Unidos pudieron nunca presentar pruebas de que Fidel personalmente haya sido comunista. El mismo siempre negó que conscientemente tuviera nada que ver con el comunismo". ( Castro aims reflect carácter of cubans; 18 de enero de 1959. )

Así, Matthews no solo escribió una historia periodística sino que ayudó a cambiar la historia. Si bien no inventó del todo a Fidel, al menos sí lo inventó anticomunista y demócrata.

internacional para conseguir armas, municiones, alimentos y dinero. Para lograrlo—así lo pensaron-- debían “revivir” a Fidel y, con él, a todo el movimiento guerrillero. Requerían la publicación periodística fuera de Cuba, ya que había estricta censura a la prensa local y a los corresponsales extranjeros, tal como ocurre hoy día. Debía ser un reportaje y/o entrevista con Fidel y nada mejor que una publicación en el periódico más importante de los Estados Unidos y uno de los más importantes del mundo.

La idea era que el periodista visitara a Castro en  la Sierra Maestra, constatara que estaba vivo y hablara con él. Luego debía retornar a los Estados Unidos a escribir y publicar. Hoy se duda de que el encuentro se hubiera efectuado en la Sierra. En todo caso, el propio Matthews cuenta que Fidel salió, en su búsqueda, a la periferia de la zona montañosa oriental cubana.

Viaje arreglado.  Matthews, quien viajó a Cuba el 9 de febrero y publicó el 24 del mismo mes, fue contactado y según él mismo afirma en su reportaje “el viaje – a la Sierra Maestra-- fue arreglado por docenas de hombres y mujeres en La Habana y en el Oriente, quienes corrieron un terrible riesgo”.

Viajó con su esposa como parte del plan para trabajar de manera encubierta –como turista—y necesaria para contactar a Fidel. “Ella era el camuflaje.

Nada podría parecer más inocente que una pareja de estadounidenses de mediana edad viajando en auto por la provincia más bella y fértil con unos jóvenes amigos”.
Pero bueno, vino el momento cúspide para Matthews. Primero llegaron los asistentes. Luego llegó Raúl Castro, el hermano menor de Fidel. “Simpático”.

Finalmente lo hizo Fidel. Matthews lo documentó todo con fotografías y hasta con la firma del comandante guerrillero.

“No es comunista”.  Castro dijo al periodista que solamente buscaba la democracia para su país y que no estaba interesado en el poder para él.

Matthews por su cuenta afirma: “ El comunismo poco tiene que hacer con la oposición al régimen. Hay (en Cuba) un buen grupo de comunistas bien entrenados... pero el comunismo nada tiene que hablar con el Movimiento 26 de julio de Fidel Castro”.

Pero este asunto adquiere ribetes graves con Matthews.  En el reporte de su entrevista el periodista –que normalmente escribía editoriales y no era reportero--  advierte que “ se trata de “un movimiento revolucionario que se llama a si mismo socialista”. Pero aún después de que Fidel declara el 16 de abril de 1961 que “ la revolución cubana es socialista”, el escritor estadounidense lo rechaza y en su publicación más bien lo presenta como un legítimo heredero de los revolucionarios que liberaron a Estados Unidos en 1776, por tener “poderosas ideas sobre la libertad, la democracia, la justicia social y la necesidad de restaurar la constitución y llamar a elecciones”. Según Matthews, “eso significa una nueva etapa para Cuba, radical, democrática y, por lo tanto, anti-comunista”.

Defiende el paredón.  l 17 de enero de 1959, a los pocos días del triunfo de Fidel Castro, Matthews cuenta que “el entonces buscado hombre que por tres horas me susurró en el oído sus apasionadas esperanzas e ideales en la melancólica selva de las profundidades de la Sierra Maestra, al atardecer del 17 de febrero de 1957, es ahora el jefe del poder en Cuba”.

Seguidamente – en este mismo reporte--  Matthews dice: “Gente en los Estados Unidos está ahora perturbada por las ejecuciones de hombres que – cubanos están convencidos—fueron torturadores y asesinos bajo el régimen del general Fulgencio Batista”.

“El procedimiento usado, primeramente, --dice Matthews—es considerado legal aquí y no levantó ninguna protesta por parte del pueblo cubano”.
“Con frecuencia los juicios consisten en un hombre acusado que comparece ante un pequeño grupo de oficiales rebeldes para que sea identificado por un número de ciudadanos  de la localidad como un hombre que había torturado y asesinado. Esto sería suficiente”.

Más adelante, en una clara defensa del paredón o las ejecuciones sumarias que en esos días se llevan a cabo a lo largo y ancho del territorio cubano, el periodista defiende a Fidel Castro por permitir los fusilamientos, advierte: “Para cualquiera que escriba sobre Cuba en este momento, es necesario que tenga en mente un hecho básico: el Dr. Castro no es en sentido alguno diferente en carácter de sus compañeros cubanos. Aquellos que quieran condenarlo deben condenar  a todos los cubanos, porque hay muy pocos cubanos  que realmente desaprueban las ejecuciones que se han efectuado y están efectuando.

A renglón seguido, Herbert Matthews afirma que “ni el régimen de Batista, ni la embajada de los Estados Unidos pudieron nunca presentar pruebas de que Fidel personalmente haya sido comunista. El mismo siempre negó que conscientemente tuviera nada que ver con el comunismo”. ( Castro aims reflect carácter of cubans; 18 de enero de 1959. )

Así, Matthews no solo escribió una historia periodística  sino que ayudó a cambiar la historia. Si bien no inventó del todo a Fidel, al menos sí lo inventó anticomunista y demócrata.


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374941
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América