El gobernante peronismo argentino declaró ayer al gobernador de Buenos Aires, Eduardo Duhalde, candidato oficial para las elecciones presidenciales del 24 de octubre, en una ceremonia que pretendió darle vida a una languideciente campaña.
El presidente Carlos Menem se sentó junto a Duhalde en la sede central del Partido Justicialista (peronista) en un acto simbólico que buscó poner un paréntesis en la pelea entre ambos por el control del partido político más importante de Argentina.
Duhalde, de 57 años, quien meses atrás preocupó a los inversores extranjeros al reclamar nuevas condiciones para la deuda externa argentina de 100.000 millones de dólares, prometió combatir el desempleo que actualmente se ubica en 14,5 por ciento.
"Los próximos años construiremos un nuevo Estado, un joven Estado que tenga como meta principal lograr trabajo para todos los argentinos", dijo Duhalde, cuyo compañero de fórmula es el ex cantante popular Ramón Ortega.
El gobernador bonaerense viene a la zaga del candidato de la opositora Alianza de centroizquierda, el alcalde de Buenos Aires Fernando de la Rúa, quien lo aventaja por 10 puntos porcentuales en los sondeos de opinión.
Duhalde ganó terreno rápidamente durante el primer semestre de este año cuando redujo a cero la ventaja de 20 puntos que poseía De la Rúa.
Los encuestadores atribuyeron esta recuperación a la publicidad positiva y los frecuentes choques públicos con Menem, que lo hicieron ver casi como una figura de la oposición.
Ahora que la pelea del gobernador para que Menem no se presente en las elecciones de octubre ha concluido, la popularidad de Duhalde comenzó a ceder.
Duhalde se mostró incómodo cuando Menem pronunció su discurso en la ceremonia de lanzamiento de la fórmula oficial del peronismo y hasta evitó unirse al aplauso general.
El presidente, de 69 años, quién ha dominado su país como pocos políticos sudamericanos durante esta década, prometió que su poder no se verá disminuido en los últimos meses de su gestión, hasta que entregue el poder a su sucesor en diciembre.
"Seguiré cumpliendo mis funciones como presidente de la República Argentina hasta el último día de mi mandato. No quiero que nadie piense que me siento desanimado o triste; tristes están otros porque me voy a ir", dijo Menem.
Muchos observadores, entre ellos el ex ministro de Economía Domingo Cavallo, sostienen que el presidente preferiría que su partido fuera derrotado en octubre.
La derrota significaría la extinción política de Duhalde y dejaría a Menem como líder indiscutible de la oposición y en una posición privilegiada para lanzar nuevamente su candidatura para las elecciones del 2003.
Elegido presidente por primera vez en 1989 y reelecto en 1995 con casi el 50 por ciento de los votos pese a una tasa récord de desempleo, Menem presidió durante una transformación de libre mercado de la economía argentina, sumida por décadas en la inflación y el retroceso económico.
Tanto Duhalde como De la Rúa prometieron mantener el sostén de la política económica de Menem, el sistema de cambio fijo que ata al peso con el dólar.
La debilidad del control de Duhalde sobre el justicialismo quedó demostrada en el número de partidarios de Menem que dieron excusas para no asistir a la ceremonia de lanzamiento.
Las ausencias más notables fueron las del ex corredor de Fórmula Uno, Carlos Reutemann, probable triunfador de las elecciones para gobernador del próximo domingo en la populosa provincia de Santa Fe, y la del gobernador de la provincia de Córdoba, José Manuel de la Sota.