Cientos de miles convergieron el sábado frente a la casa de gobierno argentino para el acto central del Partido Justicialista (peronista), que en ocho días podría perder el poder en las urnas.
Redoblando bombos y haciendo tronar cornetas, columnas de simpatizantes del partido fundado hace medio siglo por el general Juan Perón y su legendaria esposa, Evita, llegaban hasta la histórica Plaza de Mayo, frente a la casa de gobierno.
El candidato a presidente, Eduardo Duhalde, tenía previsto iniciar su discurso a media noche y culminarlo a primeras horas del domingo 17 de octubre, el día más sagrado de la liturgia peronista, conocido como Día de la Leatad.
Bombos, trompas plásticas de las que se suelen utilizar en los estadios de fútbol y gran cantidad de globos y banderas contribuían a crear un clima de fiesta, en el que no faltaba la marcha peronista: "Perón, Perón, qué grande sos. Mi general, cuánto valés. Perón Perón, gran conductor, sos el primer trabajador".
Fue un 17 de octubre de 1945 cuando una multitud acudió a la Plaza de Mayo para exigir la liberación del popular ministro de Bienestar Social, Juan Perón.
El último sondeo, realizado por la encuestadora Mora y Araujo y publicado el sábado por el diario La Nación, mostraba a De la Rúa con el 42 por ciento de la intención de voto frente a un magro 24 por ciento para Duhalde.
De la Rúa, candidato de la centroizquierdista Alianza, es alcalde de la ciudad de Buenos Aires en tanto que Duhalde es gobernador de la provincia homónima.
Según los analistas, De la Rúa se ve favorecido por la sed de cambio de los argentinos, luego de más de 10 años del presidente Carlos Menem en el poder.
Una alta tasa de desempleo, una serie de escándalos de corrupción en los que se vieron involucrados funcionarios del gobierno y la peor recesión en una década cambiaron el humor de mucha gente, que antes apoyaba las medidas de estabilidad económica y apertura a los mercados implementadas por Menem.
Y sobre llovido, mojado: las constantes rencillas entre Menem y Duhalde han provocado una virtual divisoria de aguas en el partido de gobierno y restado a Duhalde buena parte del apoyo del aparato partidario, mayormente leal a Menem.
Tan mal están las cosas que Menem no asistió al cierre de campaña peronista, aunque se realizaba justo frente a su despacho, prefiriendo acudir a otro acto partidario a 400 kilómetros de la capital.
Pero eso no amilanó a la multitud, que el sábado a la noche se agolpó en la Plaza de Mayo para escuchar a una serie de artistas que la animaban en el podio mientras aguardaba la llegada de la dirigencia partidaria.
En declaraciones a la televisión momentos antes de partir hacia la Plaza de Mayo, Duhalde también buscó poner a mal tiempo buena cara: "Yo creo sinceramente que vamos a dar una sorpresa. Es impactante el fervor que hay en este momento" entre los peronistas, afirmó.