Políticos y la prensa de Perú acusaron el martes al presidente Alberto Fujimori de ceder a presiones externas, luego que una corte militar garantizó un nuevo juicio civil a la estadounidense Lori Berenson, condenada a cadena perpetua por integrar un grupo rebelde.
Fujimori se había mostrado contrario a conceder un juicio civil para Berenson, solicitado por sus familiares y Estados Unidos.
Los diarios de Lima mostraron titulares como "Fujimori retrocede" o "¿La sueltan?", en un despliegue informativo que acaparó las estaciones de radio y televisión.
Berenson, de 30 años, fue acusada en 1996 por un tribunal militar de llamados jueces sin rostro --se cubrían con capuchas por temor a represalias-- de tramar con líderes del rebelde Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) una toma del Congreso peruano.
La joven neoyorquina está presa en la cárcel de máxima seguridad andina de Socabaya, más de 1.000 kilómetros al sur de Lima, en el departamento de Arequipa.
El fastidio por la anulación de la sentencia se sintió tanto entre los miembros de la oposición como del oficialismo.
"Me quedo con una sensación de insatisfacción", dijo la presidenta de la comisión de defensa e inteligencia del Congreso, Martha Chávez, legisladora conocida como una de las más fieles miembros de la alanza oficialista, Perú 2000.
"Debemos respetar las resoluciones del tribunal así discrepemos", dijo sin embargo el también oficialista Ricardo Marcenaro.
El diario Expreso, considerado cercano al gobierno, tituló su editorial "Decisión bochornosa" y opinó que la "cesión a las presiones de la comunidad pudiente de Nueva York sólo revela miedo e insolvencia respecto de lo que hasta hace algunos meses sostenía el propio gobierno".
Opositores calificaron el caso como discriminatorio, pues en julio de 1999, Fujimori retiró a Perú de la Corte Interamericana de Derechos Humanos porque el organismo insistía en pedir a su gobierno un juicio civil para cuatro chilenos presos en este país por "terrorismo".
"Está quedando al descubierto la mentira del gobierno", dijo el legislador Carlos Ferrero, del mayor bloque opositor en el Congreso.
El caso también sorprendió a empresarios peruanos, que advirtieron que ello podría sentar un precedente para otros sentenciados por terrorismo en Perú.
"Es un problema bien delicado y creo que los peruanos que hemos vivido esas épocas de zozobra por terrorismo tenemos que estar bien preocupados", dijo Roque Benavides, presidente del mayor gremio empresarial de Perú, a una radio local.
Tras su captura, Berenson fue recluida en el penal de Yanamayo, a más de 4.000 metros de altura, pero luego trasladada a Socabaya por problemas de salud.
En esa prisión de la puna la joven sufrió la pérdida paulatina de la visión, problemas de circulación y reumatismo.