El bateador que pegó más hit en toda la historia del béisbol, Pete Rose, tiene ahora la misión de convencer al comisionado Bud Selig de que realmente se merece volver a la familia del béisbol de la que fue expulsado por supuesta participación en apuestas ilegales dentro del deporte.
La primera reunión para establecer el diálogo entre el ex pelotero de los Rojos de Cincinnati y Selig se dio hace dos semanas en Milwaukee, residencia oficial del comisionado, y ambos establecieron la base de un diálogo abierto, sincero y constructivo.
222 En la reunión no se trataron ningún aspecto concreto, ni por lo tanto se llegó a ningún tipo de acuerdo.
Los fanáticos han demostrado en varias oportunidades, la última en la pasada Serie Mundial, que siguen admirando y respetando a Rose por todo lo que hizo como jugador y que también le han perdonado los posibles errores que cometiese al margen del deporte y de la ley, estuvo en la cárcel por evasión de impuestos.
Como es lógico de la primera reunión, que trató de mantenerse en secreto, no salió nada que cambie la actual situación de Rose, que la de suspensión de por vida de cualquier actividad dentro del béisbol profesional, deporte en el que triunfo plenamente para ser uno de los legendarios.
El líder de hits en las Grandes Ligas ha asimilado con el tiempo los errores que cometió y lo más importante que también comenzó a aceptarlos con humildad, alejándose de la tradicional soberbia que siempre tuvo dentro y fuera del campo.