Willson Contreras no había anticipado que su primera actuación como titular en una Serie Mundial iba a ser como el receptor de Jake Arrieta.
El novato venezolano sabe bien que el catcher habitual de Arrieta es Miguel Montero, pero los Cachorros tenían otro plan para el segundo juego de su primer Clásico de Otoño en 71 años en las mayores.

Amenazados de regresar a Chicago abajo 0-2, el manager Joe Maddon quería frenar la velocidad en las bases de los Indios de Cleveland. Así que la misión correspondió a un jugador de 24 años de edad y cuyo debut en Grandes Ligas se produjo hace solo cuatro meses.
Todo salió a pedir de boca. Con Contreras detrás del plato, Arrieta mantuvo un juego sin hits hasta el sexto inning, los Indios no pudieron generar su típica zozobra, y los Cachorros ganaron 5-1 para empatar la Serie Mundial.

"La mente mía, puedo decir, no estaba en catchear. Me avisaron tarde", dijo Contreras. "Me levanté con ganas de jugar y ganar. Cuando leo mi nombre en el lineup, yo dije: 'Willson es hora de trabajar y de hacer un buen trabajo con Jake Arrieta".
Fue otra demostración de la imperturbabilidad del núcleo joven Chicago, liderado por Kris Bryant, Javier Báez, Kyle Schwarber y Addison Russell.
Ninguno se intimida o inmuta ante toda la presión, expectativas y euforia que rodea su entorno ante el ferviente deseo de sus fanáticos de que ellos conseguirán el primer título de la franquicia desde 1908.
Los Cachorros hicieron historia en el segundo partido al alinear a seis titulares de 25 años o menos en un juego de la Serie Mundial: Bryant (24), Báez (24), Contreras (24), Jorge Soler (24), Schwarber (23) y Russell (22). El récord previo de un equipo era de cinco y que había sido alcanzado en ocho oportunidades.