La Federación Internacional de la Cruz y la Media Luna Rojas aumentó ayer, a casi cuatro millones de dólares su petición de fondos para ayudar a 55,000 víctimas del terremoto que sufrió el suroeste de Perú el 23 de junio. Inicialmente la Federación había solicitado 1.1 millones de dólares, pero un mes después del seísmo las necesidades de la población siguen creciendo, lo que ha obligado a aumentar la petición, informó una portavoz de la organización, Eva Calvo.
El llamamiento preliminar está casi completamente cubierto y se espera conseguir a corto plazo el resto del dinero necesario para ayudar a esas 55,000 personas en las zonas rurales de más difícil acceso en las regiones más dañadas, durante los próximos seis meses.
Aunque en el terremoto de Perú no se produjeron tantas víctimas mortales como en otros seísmos ocurridos este año, gran parte de la población de las provincias afectadas han perdido sus casas y todas sus posesiones. Además las bajas temperaturas que se registran en esta época en el Altiplano peruano empeoran las condiciones de vida de estas personas.
Las estructuras sanitarias también resultaron gravemente dañadas y es urgente la reconstrucción de los hospitales y de los canales de irrigación. Al respecto el encargado de programas para Perú de la Federación, Luis Luna, indicó que las enfermedades respiratorias y las diarreas han aumentado entre la población por los problemas en las infraestructuras sanitarias. Igualmente, los campesinos necesitan semillas y utensilios de labranza y los pescadores barcos y redes de pesca.
La Federación y la Cruz Roja peruana distribuirán de forma inmediata alimentos para un mes a unas 25,000 personas, así como ayuda no alimenticia, como tiendas de campaña, mantas y productos de higiene a 10,000 familias. Asimismo se ha puesto en marcha un programa de agua y saneamiento para proporcionar agua potable a unas 5,000 personas, se instalarán tanques donde los suministros han sido contaminados y se construirán letrinas en los lugares donde más casas quedaron destruidas.
Según los datos de la Federación, 74 personas murieron y otras 64 están aún desaparecidas a causa del terremoto, que alcanzó los 7,9 grados en la escala de Richter y que destruyó por completo 18,000 casas, además dear gravemente otras 30,000.