El senador peronista Antonio Cafiero, que el mes pasado desencadenó la peor crisis política desde la restauración democrática hace 18 años, al denunciar episodios de soborno que involucraban a varios de sus colegas, reclamó ayer la renuncia a sus bancas de todos los miembros del Senado, ante el general desprestigio de esa rama del Congreso.
"Frente a esta grave crisis institucional, creemos que se impone la renuncia de la totalidad de los miembros titulares y suplentes de la cámara de Senadores y la convocatoria a elección directa de sus reemplazantes, dentro del marco de un acuerdo histórico", expresa Cafiero, en artículo que ayer publicó el diario La Nación.
Cafiero agrega que su propuesta "está dirigida a sortear el estado de disfunción institucional que resulta de un poder legislativo sospechado por un 90 por ciento de la población, y en la dificultad de legislar en uno u otro sentido".
El año próximo el Senado, de 72 miembros, debe renovarse totalmente. Por primera vez los senadores serán elegidos por voto popular directo y no más por las legislaturas provinciales, procedimiento que dio lugar en el pasado a toda suerte de maniobras.
El principal impulsador de las investigaciones por el escándalo de soborno en el Senado, el vicepresidente Carlos Alvarez no opinó sobre la solicitud presentada.