El comandante Francisco Arias Cárdenas, conocido como el estratega de la rebelión militar que protagonizó el presidente venezolano, Hugo Chávez, el 4 de febrero de 1992, pidió la renuncia de los implicados en presunta corrupción para facilitar las investigaciones.
"Lo prudente es que quienes están señalados allí se separen del cargo hasta que concluyan las investigaciones de la Fiscalía.
De esa manera el poder, que en este momento está tan concentrado, no incidirá en las decisiones y actuaciones de la Fiscalía", afirmó Arias Cárdenas en una entrevista para el diario El Universal.
Cárdenas se refirió a las denuncias de Jesús Urdaneta, también comandante de la intentona de 1992 y director de la Policía Política (Disip) hasta el pasado enero, quien entregó el jueves a la fiscalía 46 expedientes sobre casos de presunta corrupción en el gobierno de Chávez, incluyendo una acusación contra Luis Miquilena, mentor político del mandatario.
Miquilena fue el primer ministro del Interior del gobierno de Chávez, luego presidió la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) que redactó la nueva carta magna y ahora preside la transitoria Comisión Legislativa que funcionará hasta que se elijan a los miembros de la nueva Asamblea Nacional (congreso) el próximo 28 de mayo.
Entre las denuncias contra Miquilena figura la de tener acciones en la compañía Micabú, que recibió un contrato gubernamental para imprimir un millón de ejemplares de la nueva constitución, a lo que éste respondió que vendió su participación en la empresa en enero de 1999, un mes antes de asumir su primer cargo en el gobierno.
"Si fuese así, y estuviese en las investigaciones, pienso que, por propia voluntad (Miquilena), debería retirarse del cargo", insistió Arias Cárdenas.