El ex dictador chileno Augusto Pinochet abandonó ayer el hospital militar de Santiago donde se encontraba internado, mientras versiones de prensa señalaban que el juez que investiga 210 querellas en su contra, ordenaría pronto su arresto y procesamiento.
Pinochet, de 85 años, ingresó al mediodía del viernes al centro médico debido a un decaimiento general y una pérdida momentánea de la memoria, cuyo diagnóstico preliminar fue de una amenaza de infarto cerebral producto de un accidente vascular.
Sin embargo, un informe médico dio cuenta ayer de una positiva evolución y del control de la congestión cerebral que lo aquejaba.
La recuperación de Pinochet fue reconocida por un amigo y ex colaborador de su régimen, el retirado general Julio Canessa, quien lo visitó y pudo dialogar con él.
"Lo vi bastante afectado, pero está muy tranquilo, está contento", dijo Canessa.
Mientras el ex dictador se aprestaba a salir del hospital, versiones de prensa indicaban que el juez Juan Guzmán decidiría en las próximas horas el arresto domiciliario y enjuiciamiento de Pinochet por crímenes cometidos durante su régimen, de 1973 a 1990.
Fuentes judiciales confirmaron a Reuters que la resolución sobre el arresto de Pinochet estaría lista, pero aún sin firmar por el magistrado, por lo que se espera que se haga pública mañana.