El ex dictador chileno Augusto Pinochet, detenido en Londres hace casi un año, no rechazará la aplicación de un criterio de clemencia para su liberación, dijo ayer en Santiago el abogado Fernando Barros, uno de sus portavoces.
"El tiene claro que a él no le corresponde pronunciarse respecto de las razones que tenga el gobierno inglés, o el gobierno español, para permitir su regreso a chile (...) "por lo tanto, si lo van a liberar por razones de salud, feliz él y felices todos...", manifestó.
La versión de Barros, a periodistas de la radio santiaguina Cooperativa, contradijo declaraciones de Jacqueline Pinochet Hiriart, hija del ex gobernante, que el miércoles afirmó en Londres que su padre y la familia no aceptarán que sea enviado de regreso a su país por misericordia, debido a sus enfermedades.
Pinochet, 83, ex jefe del Ejército y actual senador, fue arrestado en Gran Bretaña el 16 de octubre del año pasado, a pedido del juez español Baltasar Garzón, que le imputa crímenes contra la humanidad bajo su régimen de facto (1973-1990).
El juicio británico para decidir sobre su extradición a España comenzó el 27 de setiembre en la corte londinense de Bow Street, en medio de versiones de un agravamiento de las enfermedades que sufre el militar. Jacqueline Pinochet advirtió a un corresponsal de la televisión chilena que uno de los temores es que el ex dictador sufra un mortal derrame cerebral en cualquier momento, abrumado por su detención y la perspectiva de una prolongación del proceso en el Reino Unido o España.
Pinochet es paciente de una diabetes mellitus y de dolencias cardiovasculares que han precipitado otros deterioros físicos, además de frecuentes depresiones anímicas, según sus familiares y reportes médicos oficiales.
El primer fallo judicial británico sobre la entrega del general a la justicia española está anunciado para el 8 de octubre, pero el proceso en el Reino Unido podría extenderse por dos años por el desarrollo de las apelaciones de la acusación y la defensa.
Barros, que figura entre los allegados más estrechos de Pinochet desde que se produjo la detención, indicó que en los días recientes surgieron fuertes rumores en Londres sobre una liberación por razones humanitarias después que el magistrado de Bow Street entregue su veredicto.
La facultad de aplicar misericordia y dejar sin efecto la continuación del procesamiento la posee el ministro del Interior de Gran Bretaña, Jack Straw, sobre la base de los informes de facultativos que reconozcan y certifiquen el mal estado de salud del acusado.
El gobierno de Chile, que rechaza los juicios extranjeros de Pinochet, alienta el argumento de la clemencia como la vía más rápida para conseguir el regreso.
El Presidente Eduardo Frei ordenó en setiembre la presentación de un recurso ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya para resolver si la justicia de España puede o no extender su jurisdicción a Chile sobre delitos cometidos en Chile, pero ese procedimiento demorará tanto como los trámites en Gran Bretaña, según advirtió la Cancillería.