El general Augusto Pinochet, procesado como encubridor de 75 homicidios, deberá aceptar lo que seguramente nadie jamás pensó: ser fotografiado de frente y de perfil y estampar sus huellas digitales en una ficha policial.
Aunque Pinochet espera salir pronto en libertad bajo fianza, no podrá eludir el trámite de fichaje policial, que "es obligatorio para todos los delincuentes en Chile", dijo ayer martes el abogado querellante Eduardo Contreras.
Normalmente los reos son trasladados engrillados de pies y manos, en un furgón de la policía de prisiones, hasta las céntricas oficinas policiales, y allí son fotografiados de frente y de perfil, con un número de identificación en el pecho.Antes deben entintarse los dedos y estampar sus huellas dactilares.
Sin embargo, lo más probable es que los funcionarios encargados del fichaje viajen hasta la finca de Pinochet, en Los Boldos, 140 kilómetros al suroeste de Santiago, para cumplir el trámite.
Contreras dijo que el fichaje es inevitable y que es una de las diligencias pedidas por los siete querellantes que lograron que Pinochet fuera enjuiciado por 57 homicidios y 18 secuestros de opositores.
Después que el jueves el tribunal rebajó de autor a solamente encubridor el nivel de envolucramiento de Pinochet, el juez que lo procesó, Juan Guzmán, le concedió el lunes la libertad provisional previo pago al equivalente de 3,450 dólares.
La libertad debe ser ratificada por la quinta sala de la Corte de Apelaciones, probablemente mañana.
Analistas creen que el ex dictador quedará libre, con lo que podrá --si lo desea-- abandonar su finca, donde permanece con arresto domiciliario hace 41 días.
Hugo Gutiérrez, uno de los acusadores, anticipó que se opondrá a la liberación "porque existen importantes diligencias pendientes".
Los querellantes desplegarán otra de sus tácticas para frenar la liberación de Pinochet e impedir que sea sobreseído del proceso por razones de salud, recusando al juez Sergio Valenzuela, uno de los tres magistrados de la sala.
Valenzuela, conocido porque tuvo 17 años en sus manos la investigación del asesinato del sindicalista opositor Tucapel Jiménez, admitió que su hijo Guillermo Valenzuela, trabajó para la policía represiva de Pinochet, cuyos agentes fueron acusados de acribillar a tiros al dirigente laboral.
Contreras dijo que primero solicitarán que el propio Valenzuela se retire de la sala para que sea reemplazado por otro juez. Si no acepta, pedirán oficialmente que sea recusado.
En los medios judiciales y periodísticos, se considera la que actuales jueces votarán en favor de Pinochet, porque en sus dictámenes anteriores así lo han hecho.