El general Augusto Pinochet invocó ayer a Dios para superar los conflictos del pasado que mantienen profundamente divididos a los chilenos en un mensaje dirigido con motivo del día de la Unidad Nacional, en el que por su parte izquierdistas recordaron la elección hace 30 años del presidente Salvador Allende.
En un mensaje manuscrito aparentemente por el propio Pinochet y leído por su nieta María José Martínez, de 18 años, Pinochet señaló en su primer mensaje desde que retornó al país el 3 de marzo, luego de su liberación en Londres, que "abrigo en mi corazón la firme esperanza de que nuestras divisiones y dolores del ayer sean superados fijando nuestra mirada en el futuro, en beneficio de las nuevas generaciones".
"En el convencimiento de haber querido lo mejor para mi patria, con toda humildad pido a Dios que le dé a mis compatriotas la sabiduría necesaria para superar los conflictos del ayer y contribuir a un futuro en paz, unidad y progreso", agregó el octogenario ex gobernante.
Pinochet y su esposa salieron al pórtico de su residencia, situada en el exclusivo suburbio de La Dehesa, en el sector alto de Santiago para acompañar a su nieta. Al aparecer frente a los periodistas, que habían sido revisados previamente por numerosos guardaespaldas militares, Pinochet hizo un leve saludo con la cabeza y esbozó una sonrisa.
Al terminar la lectura del breve mensaje, se dio vuelta sin responder a los requerimientos periodísticos e ingresó a la mansión.
El feriado de ayer fue establecido hace dos años en un acuerdo entre Pinochet y el demócrata cristiano presidente del Senado, Andrés Zaldívar, que permitió eliminar la festividad del 11 de septiembre por el aniversario del golpe militar de 1973.
Pero los chilenos siguen profundamente divididos entre los partidarios del golpe y el anciano ex dictador y sus detractores.
El acto fue organizado por comunistas y ex colaboradores de Allende. Los asistentes portaban carteles y banderas comunistas.
La ceremonia, a la que no asistieron dirigentes izquierdistas del actual gobierno, concluyó con la entonación del himno Venceremos de la coalición de Unidad Popular que lideraba el derrocado mandatario.
Allende ganó la elección del 4 de septiembre de 1970 a la cabeza de un conglomerado liderado por socialistas y comunistas, superando por estrecha votación al ex presidente derechista Jorge Alessandri.
La estatua de Allende fue inaugurada recientemente y los asistentes depositaron varias ofrendas florales. Entre los oradores estuvo el dirigente comunista Jorge Insunza, quien destacó la figura del ex mandatario izquierdista. "Concluir que Allende fue derrocado por sus errores es colocarse al margen de la historia. Fue derrocado por sus grandes méritos", dijo.
Otro acto de recuerdo de Allende y los caídos durante el cruento golpe militar se desarrolló frente a un memorial que guarda los restos de víctimas de la represión, en el cementerio general.
Entre los asistentes a ese lugar, frente al memorial en homenaje a las 3.197 víctimas durante el régimen de 16 años y medio de Pinochet, estuvo el secretario general socialista y funcionario de gobierno, Camilo Escalona.
En el oficialismo, en tanto, surgió la idea de derogar este feriado por no ser la unidad nacional una realidad, como también ayer lo reconoció el arzobispo capitalino, monseñor Francisco Javier Errázuriz.
Pinochet suscitaba ayer expectación por un nuevo mensaje a los chilenos que tenía proyectado entregar esta tarde, con el que rompería el voluntario mutismo en que se sumió desde su regreso al país el 3 de marzo, tras su liberación en Londres.
Durante los 503 días que permaneció bajo arresto domiciliario, el ex gobernante emitió dos mensajes a los chilenos, en los que defendió su régimen.