El hijo menor del ex dictador Augusto Pinochet, Marco Antonio Pinochet Hiriart, aseguró que su padre no está loco y pidió garantías si es sometido a exámenes psicológicos, en una entrevista que publicó ayer sábado el diario El Mercurio.
El general Pinochet, de 84 años, enfrenta 171 querellas por los crímenes atribuidos al régimen que encabezó entre 1973 y 1990 y los exámenes mentales fueron ordenados por el juez Juan Guzmán Tapia, que investiga esas denuncias.
"Mi padre tiene distintas dolencias, pero no está loco ni demente", dijo Pinochet Hiriart, aunque admitió que "la diabetes afecta su memoria y la parte intelectual".
"Uno se da cuenta de que todos sus problemas de salud van afectando su memoria, su estado de ánimo, y mi preocupación es que los infartos cerebrales, su problema cardíaco, afecten su capacidad de defenderse", señaló Pinochet Hiriart, al referirse al juicio que tiene en sus manos el juez Guzmán.
La defensa del ex dictador pidió a la Corte de Apelaciones de Santiago que anule la orden para practicarle exámenes y el tribunal inició el viernes el estudio de la petición.