El ex dictador chileno Augusto Pinochet sufrió ayer una amenaza de "infarto cerebral", lo que forzó su atención en un hospital militar, dijeron fuentes oficiales.
El centro hospitalario dijo en un comunicado que el diagnóstico preliminar reveló que Pinochet padece de "una discreta pérdida de fuerzas en su lado izquierdo y la persistencia de un cuadro congestivo con retención hídrica". Se trataría de un "episodio isquémico transitorio".
"Eso quiere decir que un vaso sanguíneo que irriga al cerebro se tapa transitoriamente (...).El riesgo es que es una amenaza de infarto cerebral", explicó a Reuters el neurólogo de la Universidad de Chile, Renato Verdugo.
El doctor Sergio Ferrer, jefe de neurocirugía del hospital castrense, confirmó el episodio isquémico, pero agregó que Pinochet evoluciona positivamente, según Radio Chilena.
Pinochet, de 85 años y que gobernó Chile con mano dura entre 1973 y 1990, sufre de diabetes y tiene un marcapasos para regular el ritmo cardíaco.
El ingreso del retirado general al hospital se produjo bajo estrictas medidas de seguridad, luego de un recorrido de 130 kilómetros en automóvil desde su residencia de descanso en la localidad de Bucalemu, situada al suroeste de la capital.
"No es una situación en que a Pinochet de repente se intenta, como maniobra defensiva, enfermarlo más de la cuenta", dijo el director ejecutivo de la Fundación Augusto Pinochet, Luis Cortés.
Explicó que desde el jueves el octogenario militar sufría de dolores de cabeza y malestar general, por lo que su médico decidió trasladarlo al hospital con un diagnóstico preliminar de "principio de infarto cerebral".
La anterior vez que Pinochet ingresó al recinto ocurrió hace dos semanas, cuando fue sometido a exámenes mentales y neurológicos ordenados por el juez Juan Guzmán para determinar si está en condiciones de enfrentar un proceso judicial.
Guzmán investiga más de 210 querellas contra Pinochet por crímenes durante su régimen y lo interrogó el martes por sus vinculaciones con una comitiva militar, llamada "Caravana de la muerte", que recorrió el país exterminando opositores a la dictadura un mes después del golpe de Estado de septiembre de 1973.
En la declaración indagatoria, Pinochet negó que fuese un criminal.
IZURIETA VISITA AL EX DICTADOR
El jefe del Ejército, general Ricardo Izurieta, también visitó a Pinochet, pero no hizo declaraciones a la prensa.
Los abogados querellantes, en tanto, no creen en la repentina enfermedad de Pinochet, que ocurre en momentos en que se espera que Guzmán lo procese en los próximos días.
"Es una enfermedad que se da en el momento preciso y en el tiempo oportuno. Tiene la intención de engañar a la opinión pública y al tribunal", dijo el abogado acusador Hugo Gutiérrez.
La esposa y los hijos de Pinochet también acudieron al hospital. Al retirarse, la hija menor del ex dictador, Lucía Pinochet Hiriart, culpó de la enfermedad de su padre a sus adversarios políticos.
"Esto es resultado de la persecución que ha habido todo este tiempo. Nosotros como familia rogamos a Dios y perdonamos el daño que nos están haciendo", dijo la hija.
La ley chilena sólo exime de procesos a los locos o dementes, pero como su antigüedad supera un siglo, no establece tipos ni grados de demencia.