Partidarios del ex dictador chileno Augusto Pinochet celebraron ayer el día de San Augusto y rezaron por verlo pronto en Chile.
Pinochet, de 84 años, lleva más de 16 meses preso en Gran Bretaña a pedido de un juez español que pretende extraditarlo para procesarlo por los crímenes perpetrados bajo su régimen, de 1973 a 1990.
La extradición fue primero autorizada y luego bloqueada por informes médicos británicos que demostrarían la mala salud del general.
"Tenemos mucha esperanza y fe en Dios en que va a volver esta semana", dijo Marcelo Cabrera, presidente del Movimiento Vitalicio Augusto Pinochet.
El secretario británico del Interior, Jack Straw, que el 11 de enero sugirió "inclinarse" por liberar a Pinochet, tendrá la última palabra. El ministro podría hablar la próxima semana.
Bélgica, España, Francia y Suiza, que piden la extradición, accedieron por orden judicial a los informes médicos guardados celosamente por Straw y presentaron la semana pasada objeciones al diagnóstico británico.
Los informes, filtrados por la prensa, indican que Pinochet no está en condiciones de enfrentar un juicio.
Straw tiene potestades para liberarlo cuando quiera.
Y Cabrera, igual que otros partidarios del general, piensa ya en la fiesta de bienvenida.
"La gente tiene que salir a las calles ...para mostrarle al mundo que en Chile si hay cariño, no como todos estos meses, que el asunto ha estado un poco dormido", dijo en declaraciones a radio Cooperativa.
"Nos hemos acostumbrado a que Pinochet esté en Londres", agregó.
Pinochet entregó el poder en 1990, aunque retuvo el control de las fuerzas armadas hasta 1998, cuando se quitó el uniforme y fue nombrado senador vitalicio no electo, un cargo creado por la constitución de 1980, aprobada en plena dictadura