Gerard Piqué, defensa del Barcelona, reivindicó ayer la solidez del líder del fútbol español, pese a haber sufrido en el Vicente Calderón la primera derrota de la temporada en Liga, y aseguró que el vestuario azulgrana está "sobrado de confianza" para afrontar lo que resta de temporada.
Aunque el partido ante el Atlético de Madrid (2-1) generó ciertas dudas sobre el juego del Barcelona, Piqué insistió en que los jugadores mantienen muy alto el nivel de confianza: "lo que pasa es que había mucha gente que quería que perdiésemos el primer partido y eso provoca que desde fuera haya algunos comentarios, pero nosotros seguimos igual y estamos convencidos de que ganaremos el sábado".
Frente a la "gente que haría lo posible para que bajemos el nivel", Piqué habla de un Barça comprometido. "Desde fuera puede haber algún rumor o sensación de duda, pero dentro del vestuario no hay ninguna duda", sostuvo.
Superada la peor semana de la temporada en cuanto a lesiones -"poco a poco ya estamos recuperando efectivos"-, Piqué ha destacado el inminente regreso de Touré y Chygrinskiy y "en una o dos semanas", del resto de los lesionados salvo Abidal y Keita.