Con bastante frecuencia un bateador logra batear de "hit" 10, 20 y hasta 30 juegos. Es entonces cuando la gente empieza a recordar aquel verano de 1941, cuando Joe DiMaggio bateó "hits" en 56 juegos seguidos. Piense en ello. Cincuenta y seis juegos seguidos.
Un "hit" en cada juego, durante dos meses, desde el 15 de mayo hasta el 17 de julio, en victorias y derrotas, en juegos diurnos y nocturnos, en juegos regulares y en dobles jornadas.
Seis semanas después de que la racha de bateos consecutivos se inició con un inocente juego regular, las palizas de un-día-sí y un-día-no, que Joe DiMaggio propinó a los lanzadores, había llegado a los 37 juegos; y los yankees estaban enfrentando a los Brown de St. Louis. Por San Luis estaba ese día en el montículo, el lanzador submarino Elden Auker, cuyo estilo siempre había molestado a DiMaggio.
En su nuevo libro, "Coches-Cama y Uniformes de Franela", Auker recuerda su trato con DiMaggio. "Yo tenía bastante éxito con Joe", dijo. "El me confesó que tenía problemas para seguir mi lanzamiento".
Auker había sido victimizado durante la primera semana de la racha, cuando DiMaggio dio un sencillo en su contra . Este era el sexto juego. Luego hubo dos cuadrangulares en el juego número 23. El, martes 26 de junio, se cumplieron 60 años desde la fecha en que ellos se enfrentaron nuevamente.
La intención de Auker con DiMaggio era mantener la bola en sus manos, mezclando un lanzamiento ocasional en "screwball". El lanzamiento submarino, consecuencia de una vieja herida de fútbol, complicó las cosas para los bateadores. En su primer turno al bate ese día, DiMaggio bateó un elevado que fue un "out".
En su turno siguiente, bateó una roleta a la segunda base que golpeó a Johnny Berardino en el pie. Cuando se le dio error a la jugada, los yankees se congregaron en el escalón superior del "dugout", y se asomaron a la cabina de prensa, en señal de protesta silenciosa para respaladar a su compañero de equipo.
En su tercer turno al bate, Di Maggio fue retirado en una roleta a tercera base. Ahora estaba de 3 nada, y con los yankees arriba 3 a 1, su racha estaba en peligro. DiMaggio estaba programado para ser el cuarto bateador en la parte baja del octavo episodio, muy probablemente el último turno de los yankees al plato.
Con un "out" en el octavo, Auker le dio base por bola a Red Rolfe. Eso trajo a Tommy Henrich. Si Auker había experimentado algún tipo de éxito a lo largo de los años con DiMaggio, no tuvo ninguno con Henrich. "El me desgastó", expresó el viejo lanzador.
Esta vez, sin embargo, Henrich tenía una agenda diferente. Preocupado de que un "doble-play" que terminara el episodio, privara a DiMaggio de una oportunidad adicional para alargar su racha, Henrich sugirió al Director Joe McCarthy que le permitiera tocar la bola. El Director estuvo de acuerdo. La jugada de sacrificio funcionó y DiMaggio consiguió su último turno al bate.
"Yo no estaba preocupado por la racha de Joe", dijo. "Como lanzador, tú te concentras en un bateador y en los que siguen, pensando solamente en cómo sacar a todos esos tipos. Si yo hubiera querido parar la racha, lo hubiera golpeado o lo hubiera boleado. La primera base estaba abierta. Pero yo no pongo a los tipos en base intencionalmente. Tengo bastante buen control".
DiMaggio nunca le dio a Auker la oportunidad de evitarlo, haciéndole un "swing" en el primer lanzamiento, bateando la bola duro por la línea de la tercera base hacia el jardín izquierdo para lograr un doble.
Trece juegos después, DiMaggio llegó con su racha a los 51 juegos contra Auker, su quinto "hit" durante la racha contra el lanzador submarino. Nadie concedió más. " l logró batearme de "hits" a mí" - dijo Auker, ahora de 90 años - "A mí y a todo el mundo".