Desde que llegaron los Acereros de Pittsburgh y los Cardenales de Arizona a Tampa para protagonizar la 43 edición del Partido del Super Bowl admitieron que sus triunfos para luchar por el título de campeones los consiguieron con estilos completamente opuestos.
Pero ambos equipos son conscientes que cuando se enfrenten el próximo domingo, sólo uno de ellos se quedará con el título de campeones de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL).
El entrenador jefe de los Acereros, Mike Tomlin, de 36 años, dejó muy claro en su primer contacto con la prensa que todo lo que habían hecho durante los partidos anteriores les iba a servir para buscar la gran victoria.
"No tenemos que cambiar nada, simplemente adaptarnos al ambiente especial que tiene un Super Bowl y luego hacer en el campo las cosas para las que hemos trabajado durante toda la temporada", comentó Tomlin. "Respetamos a nuestro rival y eso es lo más importante".