Tras los atentados del martes en Nueva York y Washington, Estados Unidos pondrá en segundo plano el Plan Colombia de lucha antidrogas para privilegiar el combate internacional contra el terrorismo, colocando en la mira a los rebeldes comunistas y paramilitares de ultraderecha del país andino, señaló ayer el diario bogotano El Tiestróficas explosiones tienen para Colombia un efecto ambivalente. Por un lado se puede advertir que después de varios años de ocupar un lugar destacado en la agenda internacional de Washington, nuestro país pasará a un segundo plano en dicha agenda", indicó en matutino en un editorial dedicado a examinar las consecuencias de los ataques en Estados Unidos.
Según El Tiempo, la primera evidencia de que el país andino el primer productor mundial de coca y cocaína e inmerso desde hace cuatro décadas en una sangrienta guerra de guerrillas- ya no será prioritario en la diplomacia de Washington fue la cancelación, el martes, de la visita que el secretario de Estado, Colin Powell, debía efectuar a Colombia.
Powell quien debió regresar de urgencia a Estados Unidos desde Lima, donde asistía a la reunión de cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA)- se disponía a expresar en Bogotá su respaldo a la aplicación del Plan Colombia, al que la Casa Blanca aporta 1,300 millones de dólares en ayuda económica y militar, para irritación de los insurgentes comunistas.
"Por otro lado, tal vez la principal consecuencia de los demenciales ataques será la de convertir la lucha contra el terrorismo en la más alta prioridad del gobierno estadounidense, por encima de la guerra que viene librando contra el narcotráfico", indicó El Tiempo.
Washington "seguramente emprenderá una campaña sin precedentes para combatir el terrorismo en todo el mundo y esto repercutirá, necesariamente, en la política estadounidense con relación a los grupos armados (ilegales en Colombia y que figuran en la lista de organizaciones terroristas del Departamento de Estado: las FARC, el ELN y las Autodefensas (paramilitares)".
La Casa Blanca efectivamente incluyó a los grupos guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista), así como a los paramilitares de ultraderecha, enemigos acérrimos de la insurgencia, en la nómina de "organizaciones terroristas extranjeras".
Las FARC -la mayor fuerza rebelde6,500 combatientes, comprometida en una negociación de paz con el Gobierno- habían expresado su rechazo a la anunciada visita de Powell a Bogotá, con el argumento de que suponía una señal de que Washington iba a intensificar el conflicto armado interno.
"Aunque la mirada de los servicios de inteligencia estadounidense se dirigen principalmente al Medio Oriente (por los ataques en Nueva York y Washington), es obvio que la gran potencia asumirá ahora una posición mucho más dura contra todas las manifestaciones de terrorismo y presionará a sus aliados para que procedan de igual manera", afirmó El Tiempo.