Del 12 al 17 de enero de este año la ciudad de Panamá vibrará una vez más con la celebración del Festival de Jazz que, por sexto año consecutivo, lleva a cabo la Fundación Danilo Pérez y que se ha convertido en uno de los mejores festivales de latinoamerica, tanto en lo que se refiere a la música como en la extraordinaria labor educativa que, durante esa semana, se brinda mediante talleres, clases maestras, ensambles, etc., a jóvenes músicos panameños como del resto de América.
La Fundación Danilo Pérez ha logrado que al Festival de Jazz de Panamá concurran no sólo extraordinarios músicos extranjeros, sino que lo ha dotado de un componente educativo que cumple una gran labor social, ahora que tanto se habla de inseguridad ciudadana. Panamá cuenta con gran cantidad de jóvenes con mucho talento musical y el Festival es un medio idóneo para descubrirlo y a su vez encaminarlo por el sendero del estudio de la música, lo cual se logra con las audiciones que durante esos días realizan Berklee College of Music, New England Conservatory y el Conservatorio de Puerto Rico. A la fecha estas audiciones permiten que jóvenes panameños como Jahasiel Arrocha y Joshua Ashby cursen estudios en la prestigiosa Berklee College Of Music.
Es necesario que el Estado destine más recursos económicos que puedan ser canalizados a la Fundación Danilo Pérez que ve en la música en particular y en las artes en general un medio para el desarrollo del país. Con estos recursos se podrá insertar a tantos talentos con los que contamos, en un plan a gran escala y a largo plazo, para que estos muchachos que han sido dotados de la sensibilidad y pasión necesaria, puedan estudiar en los mejores Conservatorio tanto de Europa como de los Estados Unidos.
Estos recursos servirán también para que otros programas que realiza la Fundación Danilo Pérez como las becas de instrumento, el museo de la música, la biblioteca y otras cosas que de seguro el incansable Danilo debe estar cocinado en su mente, puedan ampliarse o llevarse a cabo.
A la fecha la Fundación Danilo Pérez ha logrado que se le asigne parte del histórico edificio en donde por largos años funcionó el Conservatorio Nacional. Dicho edificio debe ser donado en su totalidad a la Fundación, y que la empresa privada, en un proyecto bien manejado, contribuya con fondos para su restauración, de tal forma que se convierta además de la sede de la Fundación, en un centro de perfeccionamiento musical, en que los grandes contactos de Danilo, y de otros panameños, haga posible que prestigiosos músicos foráneos vengan a dar talleres o clases maestra no sólo a los estudiantes de música, sino a músicos ya formados y a todos aquellos educadores que brindan sus conocimientos en diversos centros de enseñanza del país.
El desarrollo que ha tenido Panamá en los últimos años, debe permitir insertar en la sociedad a aquellos que por una u otra razón no cuentan con las herramientas para lograrlo. Existiendo panameños que a pesar de que desarrollan su vida profesional fuera del país, como es el caso de Danilo Pérez, quienes están aquí, que son a la vez los más afectados por la inseguridad, producto de la falta de oportunidades, deben, sin miramientos ni egoísmo y con desprendimiento, ayudar a la Fundación Danilo Pérez, que día a día y de manera callada trabaja en beneficio del país, destinando algún porcentaje de sus ganancias, bien merecidas, para que la Fundación que ya tiene bases sólidas, experiencia y sobre todo credibilidad, pueda hacer su trabajo con comodidad, abarcando al mayor número de panameños.