Finalizó a lo grande el Campeonato Mayor, la aguerrida tropa santeña levantó el gallardete de campeón, un buen merecido título para una novena que fue la más constante del certamen. Los muchachos santeños, junto a sus bien buscados refuerzos, lograron la hazaña cuando muchos no los veían como contendores a la corona.
Un esfuerzo que se debe reconocer a los patrocinadores del equipo, al cuerpo técnico, a los jugadores y sobre todo a la gran afición santeña que casi siempre dijo "aquí estamos" para apoyar al equipo.
Dos puntos para destacar también son el retiro del gran cerrador Bienvenido Cedeño, quien deja a la selección de Chiriquí y el logro individual de Rodolfo Aparicio con sus más de 800 imparables conseguidos, por algo es "el hombre récord de nuestros campeonatos nacionales de béisbol". Esto fue como siempre lo bueno del campeonato, lo malo también es lo de siempre, los conspicuos miembros de la FEDEBEIS que no sé cuándo les llegará algo de vergüenza y renunciarán a sus cargos, por aquello de la incompetencia, la chabacanería, la mala organización, etc.
El experimento de los refuerzos internacionales fue tristemente exitoso, ya que ellos se llevaron un billete que pudo haber sido para algunos jugadores locales y nos dejaron el amargo sabor de saber que nuestro nivel competitivo está muy por debajo del promedio aceptable, ya que todos estos refuerzos tienen muchas habilidades y cualidades.